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Análisismiércoles, 18 de mayo de 2022

Reflejos | Los cuidados invisibles

Estos pendientes mentales se suman al quehacer diario que implica el trabajo doméstico, ese que nunca termina y que recae en la mayoría de las mujeres del mundo.

"Llegas a casa y tienes una doble jornada de trabajo, o inclusive triple, si nos ponemos a contar las horas de ejecución, todavía asumimos muchas más horas que ellos", argumenta la autora.

El primer punto sobre la mesa para vislumbrar un camino hacia el equilibrio, sugiere Villar, es poner límites a nuestras propias parejas, negociar y comunicarse para establecer una agenda individual y en conjunto.

La autoexigencia y la búsqueda de perfección repercute en un estrés añadido, solo nos lleva a la trampa de la “super woman”: la mujer que puede con la triple jornada, con el trabajo, con la maternidad.

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