¡Abrázame en tus sueños!
Un buen trato debe ser de palabra y obra; la aspereza en la mano tarahumara
Por César Acosta Amaya
Son madres como muchas, tienen los mismos sentimientos, pero contrario a otras amas de casa afortunadas que mañana cenarán en el más fino restaurante; ellas también estarán ahí, pero buscando Korima (ayuda).
Le recomendamos leer también:
Pero aún con sus manos ásperas, la mujer tarahumara sabe transmitir amor, fortaleza, comprensión y calor al pequeño que dejó encargado o al que trae dormido en el rebozo, simple y llanamente porque no hace falta tener cultura para ser madre.
Al igual que ellas, hay muchas madres olvidadas que deambulan en días borrosos viviendo de la caridad, pero eso sí, profesando un gran Dios de amor incondicional a pesar de la ingratitud de sus hijos y del entorno que les rodea.
El precio de la comodidad es inalcanzable para la mujer tarahumara, sin embargo, será bendecida siempre, de acuerdo a los cánones bíblicos por tener hijos, como lo son las que no han podido ser madres.
Que en este 10 de Mayo también sean incluidas, porque también son madres y tienen los mismos sentimientos
Y ahí van, día a día cargando al más pequeño, quien requiere de cuando menos dos alimentos al día, rezando quizá en su regazo, Riosi onoyúame mi ku wira keni iyé, (Dios Padre te ayude madre mía).
La mujer indígena también es refugio de las penas de sus hijos y quien sabe a la vez mantener vivo el lazo familiar.
Mañana habrá algarabía, felicidad, regocijo y gastos al por mayor, cuando ellas sólo piden ternura y un poco de alegría de sus semejantes.
¿Se podrá?, preguntamos.
Y si así no fuese, no queda más que mandar una felicitación en cortas palabras de este puro y bello parlamento indígena:
Nijé mi sé karé, warú matétera va iyé, (yo te quiero mucho, muchísimas gracias ¡MAMÁ!).
A la vez, hacemos votos porque este 10 de Mayo y siempre, cese su hambre, pero sobre todo la violencia.
No obstante muchos aseguran, que para ellas, la vida vacía esa más dulce.



























