Estimables lectores de todos los géneros –normales o imaginables, así como está hoy el tema de la diversidad-, al igual como ya es usual en esta columna periodística dominical, sin que importe fobias, filias, políticas o credos religiosos y, alguna otra condición real o imaginaria, gracias por leer y reflexionar los diversos tópicos aquí vertidos, al mismo tiempo se exalta la oportunidad de esta casa editora de la OEM, que me permite comunicarme con todos ustedes.
“Tres Dimensiones”. ¿A qué me refiero, con ese título tan general? A los espacios de la Democracia. No antes sin decir, como ya ustedes saben que es usual dividir o categorizar en trilogías a los temas de la Política, la Religión, Derechos y un sinfín de posiciones filosóficas o simplemente prácticas.
Por ejemplo y ahora que está de moda Mr. Trump –gracias a su metodología propagandística y acciones mediáticas, que envuelven la “negociación a fortiori”, es decir en el sentido de que ya está planchado previamente el resultado:- recordemos, por ejemplo, que la esencia de erigir o mantener un estado de Derecho, surgió en los EUA en 1774, concretamente el 4 de julio en su “Declaración de Independencia”: 1. La declaración de Derechos Inalienables (Vida, Libertad y búsqueda de la Felicidad) 2. La Soberanía Popular (Se compone formalmente de Territorio, Población y Poder o Gobierno) y, 3. La separación de Poderes (Judicial, Legislativo y Ejecutivo); luego se implementó en su Constitución (1787), que fue sin duda, modelo para la nuestra (1824, 1857), incluso, la vigente (1917) que contiene esa misma filosofía, orden jurídico constitucional y régimen político republicano-democrático, con todo y sus grandes ficciones constitucionales y, de ejercicio político. ¿En ambos lados?
Lo único diferente acá, es la forma de “mover el pandero”, con simulación de que hay democracia, representación y, por supuesto, Soberanía Popular.
En tal sentido de las “Tres Dimensiones” de la Democracia, Alain Touraine, considera: “1. El reconocimiento y respeto a los Derechos Fundamentales; 2. Ciudadanía y, 3. Representatividad de los dirigentes políticos. Dicho autor, también señala que son interdependientes.” Otro autor, Sartori, propone que: “La Democracia se tienen que considerar como principio de legitimidad, que debe considerar o apelar a la Democracia Participativa; que la Democracia se debe tener como sistema político y, a la Democracia como ideal.”
¿En dónde estamos sentados? ¿Todas esas teorías, en verdad aterrizan? Los dirigentes políticos allá y acá, es decir, al Norte de la frontera y en México, parecen ajenos o simplemente distraídos con toda esa parafernalia política, con sus propias retóricas, sus filias y fobias, que a querer o no, van a impactar en los ciudadanos.
LA CONDICIÓN SINE QUA NON: El ejercicio político, tiene un deber ser como lo dicta la Teoría Política aquí enunciada brevemente. Y luego, en el ser que, ya se plasma en los hechos, los deben tener al menos, esos principios señalados. ¿Por qué? Es simple: Se requiere dar resultados eficaces y eficientes, como decimos y machacamos con insistencia desde esta colaboración. Así que, debemos decir a los políticos en funciones y a los que están en la fila, estudien estos temas para que lo bien apliquen. Es lo que hay.