Mis estimados, –sin condición de género, filias o fobias políticas, ni credos religiosos- por supuesto siempre agradezco, el tiempo que dedican a la lectura de estas colaboraciones dominicales, igual digo a este prestigioso diario local, por abrir sus páginas.
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En colaboraciones anteriores, he tratado el tema de la transición pontifical, es de suma importancia, no sólo y nada más al ámbito religioso, como ya saben. Aunque, insisto, al igual que la Política, no siempre se ve, como debería verse. Sin duda el Papa Francisco dejó su impronta y sobre todo, una siembra que va germinando y recordemos que los tiempos son, aunque en apariencia igual para todos, no así para el Vaticano.
El nuevo Pontífice de la Iglesia Católica, igual como es sabido, tomó en nombre de León XIV y como es lógico, así nos manifiesta su visión y de quién toma el ejemplo. Así, sin más explicaciones vanas o especulativas, su predecesor fue en esa línea que quiere seguir, el Papa León XIII. Nada menos quien promulgó el 15 de mayo de 1891, (La número 38 de ese mismo Pontífice, lo que denota su gran actividad reformista) la Encíclica “Rerum Novarum”, (En español, “Cosas Nuevas”) aunque en realidad su título fue “De Conditione Opificum”, (“Sobre la condición de los Trabajadores”), pero más conocida en el mundo, con la primera denominación, tal vez por ser un tema de gran impacto en la era de la industrialización. (Recordemos que empezó en Gran Bretaña, o Inglaterra, a mediados del Siglo XVIII, cuyos efectos, es obvio se tradujeron en una sustancial disminución de la oferta laboral, por el empleo de sistemas automatizados, lo más álgido, la máquina de vapor y ello, pues, pauperizó a la clase obrera. Al igual, hay que recordar que Karl Marx, sacó a la luz pública su “Manifiesto Comunista y su obra El Capital”, en 1848).
¿De qué trata la Encíclica referida, de León XIII? En 63 puntos, hace una explicación dicha aquí en sustancia: “Derechos y deberes del capital y del trabajo. No es sorprendente que el espíritu de cambio revolucionario, que desde hace tiempo ha perturbado a las naciones del mundo, haya trascendido la esfera política y haya influido en el ámbito afín de la economía práctica. Los elementos del conflicto que ahora se desata son inconfundibles: la vasta expansión de las actividades industriales y los maravillosos descubrimientos científicos; el cambio en las relaciones entre patrones y obreros; las enormes fortunas de unos pocos individuos y la pobreza extrema de las masas; la creciente autosuficiencia y la mayor cohesión mutua de las clases trabajadoras; y, finalmente, la degeneración moral imperante. La trascendental gravedad del estado de cosas actual llena todas las mentes de dolorosa aprensión; hombres sabios lo discuten; hombres prácticos proponen planes; asambleas populares, legislaturas y gobernantes de naciones están todos ocupados con él; en realidad, no hay cuestión que haya calado más hondo en la opinión pública…” ¿No les parece tan actual?
Para quien se interese en leer y sobre todo, reflexionar la Encíclica de referencia, pueden consultar por internet, el documento completo (https://www.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html,) el Pontífice Leo XIII, cuyo nombre civil o secular fue Gioacchino Pecci, estuvo hondamente preocupado y ocupado, por ese sector de personas pobres por circunstancias de un capitalismo voraz.
LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Luego, la inicial postura del nuevo Papa, que ya causa algún revuelo en días pasados: “La Humanidad, está en peligro”, dicho en un contexto de una deshumanización, del abuso de tecnologías y que sí no se tiene mesura, como ejemplo palpable, se puede citar el uso desmedido del teléfono celular, que dicho de paso, también marca diferencias de clase económica por los precios muy altos de marcas de moda. O sobre la Inteligencia Artificial, aunque hay que aclarar, que el nuevo Papa, no está en contra del progreso tecnológico y/o científico, al igual como pasó con Leo XIII, o León XIII. Sólo hace un llamado a reflexionar y ponderar con responsabilidad y discernimiento, en esos usos, dijo León XIV, para fortalecer las capacidades, proteger la dignidad y fomentar el bien colectivo, de los seres humanos. En fin, es lo que hay y resulta pues, interesante al mismo tiempo que, nos invita a una sana reflexión, tal y como es lo usual, en esta columna.
En otro tenor, me dicen algunos lectores y agradezco, que por qué no escribo sobre la situación de Celaya y su gobierno magenta. Es muy sencillo, mis estimados: Creo que dichos “políticos” son y serán conocidos por sus obras. No tienen apertura, ni escuchan voces diversas a sus estribillos. Sin embargo, estaré atento por si hay alguna situación que pueda ser relevante de señalar. Es lo que hay. Cuídense mucho.