SECRETER | Cometa
Nos convertimos en dos extraños viviendo bajo el mismo techo. Éramos un par de desconocidos compartiendo la cama. Dormíamos pegados el uno al otro, pero ya no compartíamos los sueños.
Por un tiempo naufragamos.
Nos costó aceptar que lo que había se esfumó. Aquello que una vez nos unió se borró. Fueron como huellas en la arena del mar que desaparecen bajo las suaves olas. Resultó que no era tan fuerte como creíamos.
Si un día creí que sin ti no podría vivir, hoy sé que es mejor no compartir el aire que respiramos. A dónde vayas te irá mejor que a mi lado. Tus pasos y los míos tenían tiempo que iban por caminos distintos. Fue bueno el tiempo que caminos juntos, pero ya pasó.
Un trozo de nieve rodó cuesta abajo, a su paso fue creciendo y cuando reaccionamos teníamos la avalancha encima de nosotros. No salimos de esta aventura igual que cuando subimos a la montaña, cada quien se lleva sus raspones y los cura con su saliva.
Si un día quieres podemos platicar, pero no regresar. Podremos escucharnos, abrazarnos, y quizá nos engañemos y creamos que todo está bien, pero será un espejismo, la soledad nos llevará a buscar refugio donde antes estuvimos a salvo, pero no completos.
Que Dios bendiga tu camino y haya gente buena por donde vayan tus pasos. Que encuentres lo que no pude ser y que tu alma sea plena, mereces ser muy feliz.
















