SECRETER | Ariadna y ellos (Segunda Parte)
Después de una noche de torrencial lluvia, apenas amaneció, los ladridos de “Bruja” y “Pirata” alertaron a la familia de granjeros. La bisabuela Saturnina era una niña cuando hallaron los cuerpos de dos niños ahogados en el arroyo de Las Víboras.
El papá de Saturnina amarró una gruesa cuerda a su cintura, ató el otro extremo al tronco de un árbol y entró al arroyo de Las Víboras para sacar los cuerpos de los niños.
De uno por uno cargó los cuerpos, mientras que dos hombres jalaban de la cuerda desde afuera para ayudarlo en su lucha contra la fuerza de la corriente.
Luego de unos minutos de trabajo de rescate, los dos cadáveres quedaron tendidos boca arriba en el pasto mojado y lleno de lodo. Los niños vestían pantalones de pechera azul y camisas blancas, ambos estaban descalzos, los gemelos tenían seis años de edad.
Luego llegaron los perros “Bruja” y “Pirata”, comenzaron a ladrar mientras él lloraba a la orilla.
Un día después sepultaron a los gemelos en una misma tumba.
Saturnina supo que dos niños murieron porque sus perros llevaron a la granja los zapatos de los difuntos. Cuando ella preguntó de quién eran esas botitas llenas de lodo, su papá le platicó muy escuetamente del accidente en el arroyo.
El hombre sonrió y le preguntó cómo sabía que tendría una hija, una nieta y una bisnieta.
















