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Locallunes, 14 de enero de 2019

Crece problema de la indigencia

Pese a todo lo que se diga en contrario, en esta capital crecen incontenibles los problemas de indigencia y subempleo, según se ha podido observar en los últimos años

Mario Mora Legaspi

Asimismo, hay personas adultas que al no encontrar empleo se dedican a la venta de accesorios y mercancías, con objeto de ganarse la vida de manera honrada, pero con muy poco éxito.

Se trata también de indígenas que aún conservan su dialecto original y de menores de edad expulsados de su núcleo familiar por la urgencia de obtener dinero, muchos de estos menores, primero aprenden a evadir vehículos y mostrar una caja de golosinas, que a hablar.

Pero también hay jóvenes y adultos que no encuentran trabajo o no quieren hallarlo. Para ellos, la informal “economía de esquina” se convierte en una forma más o menos segura de obtener ingresos para su subsistencia.

No es raro que los menores que buscan un ingreso económico hayan sido atendidos por el DIF o alguna otra institución social, pero en tanto no resuelvan el problema familiar –desintegración y carencia económica- vuelven a la calle a realizar lo que saben hacer.

La imagen casi siempre es la misma: una mirada triste, una carita sucia, una mano solicitante, el claro ejemplo de la pobreza, señala la trabajadora social Reynoso Pérez.

Así las cosas, los problemas de indigencia y subempleo van en aumento, no obstante, las cifras oficiales que señalan que aquí la desocupación no es tan alta como en otras partes del país.

EL DATO:

Es innegable el crecimiento en el número de subempleados, como se considera a quienes limpian vidrios o venden chicles, o bien, imploran la caridad pública.

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