Crece problema de la indigencia
Pese a todo lo que se diga en contrario, en esta capital crecen incontenibles los problemas de indigencia y subempleo, según se ha podido observar en los últimos años
Mario Mora Legaspi
Asimismo, hay personas adultas que al no encontrar empleo se dedican a la venta de accesorios y mercancías, con objeto de ganarse la vida de manera honrada, pero con muy poco éxito.
Se trata también de indígenas que aún conservan su dialecto original y de menores de edad expulsados de su núcleo familiar por la urgencia de obtener dinero, muchos de estos menores, primero aprenden a evadir vehículos y mostrar una caja de golosinas, que a hablar.
Pero también hay jóvenes y adultos que no encuentran trabajo o no quieren hallarlo. Para ellos, la informal “economía de esquina” se convierte en una forma más o menos segura de obtener ingresos para su subsistencia.
No es raro que los menores que buscan un ingreso económico hayan sido atendidos por el DIF o alguna otra institución social, pero en tanto no resuelvan el problema familiar –desintegración y carencia económica- vuelven a la calle a realizar lo que saben hacer.
La imagen casi siempre es la misma: una mirada triste, una carita sucia, una mano solicitante, el claro ejemplo de la pobreza, señala la trabajadora social Reynoso Pérez.
Así las cosas, los problemas de indigencia y subempleo van en aumento, no obstante, las cifras oficiales que señalan que aquí la desocupación no es tan alta como en otras partes del país.
EL DATO:
Es innegable el crecimiento en el número de subempleados, como se considera a quienes limpian vidrios o venden chicles, o bien, imploran la caridad pública.






















