Cumple hoy el Cereso sus primeros 36 años
Cobró vida a las 5:25 de la mañana al recibir a 120 reos, todo bajo un estricto dispositivo de seguridad
Rosario Horta / El Sol de León
Los reclusos que cometieron crímenes como causar lesiones, homicidios y delitos sexuales, fueron trasladados al penal asentado en 24 hectáreas, delimitado por bardas de aproximadamente doce metros de altura, en cada esquina colocada una torre y cabina de vigilancia.
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Aunado a la seguridad en el centro penitenciario, había una cerca de malla ciclónica con alambres de púas para evitar cualquier intento de fuga, además, cuarenta custodios por cada turno vigilaban sigilosamente sus alrededores.
Traslado con orden
Los elementos hicieron “fila india” desde el interior de la ex cárcel asentada en la calle Justo Sierra hasta los vehículos, se dijo que durante su traslado no se utilizaron “esposas”.
La tranquilidad interrumpió Zona Centro con el despliegue de 200 agentes entre policiacos y militares, estos últimos llegaron en 10 unidades quienes delimitaron calles aledañas bajo la supervisión del entonces coronel Santa Cruz, de la XVI zona Militar.
En un solo viaje, la Policía preventiva puso al servicio de las autoridades 12 carros-celda en los que 10 reclusos fueron trasladados a su nueva morada.
El reclusorio fue construido con el objetivo de contar con sitio seguro para mantener en custodia y la antigua ex cárcel terminó siendo un recinto cultural.
En León, ha habido cuatro cárceles, la primera fue donde ahora es Palacio Municipal, el lado poniente era para las casas reales y se componía de una sala de cabildo, cárcel y el mesón.
Ex cárcel: una historia de fugas
En aquel recinto las constantes quejas, malas condiciones y antecedentes de fugas de reos fueron exhibidas en su momento por periódicos de la localidad en donde explicaban que el edificio no contaba con las condiciones para ser penitenciaría.
Ante tal situación, la noche del 30 de julio de 1986 en medio de un operativo trasladaron a los reos al reclusorio construido en la carretera Cuerámaro.
Personal del Museo cuenta que una vez que el edificio quedó en abandono total en una pared del dormitorio encontraron una frase que decía:
“En este lugar de desolación y lejos de castigar un delito, se castiga la pobreza”.
Historia de fugas
De acuerdo a documentos expuestos en el ahora museo, por lo menos 33 presos habían escapado de la cárcel local en un promedio de 10 años en un total de cinco fugas de las que dejó un muerto.
Por otro lado, el Cereso no se queda atrás en historias de fugas, en 1995 presos tomaron alrededor de 50 personas como rehenes, tuvieron acceso a un arsenal y exigieron un vehículo blindado lo cual obtuvieron por parte de las autoridades.
La persecución fue del Cereso hasta San Judas Tadeo, trayecto donde sonaban las metralletas, en aquel enfrentamiento murió un preso llamado José Luis Mendoza.




























