De prioridades a prioridades
Esa fue la causa que ameritó su acto. Una que, en su lógica, debe ocupar el centro del debate público.
Es el mismo legislador que ha llamado la atención por iniciativas como la promoción de playas nudistas y hoy decide colocar este tema por encima de una realidad mucho más urgente.
Porque mientras se desarrollaba esa escena, productores del campo acumulaban ya cuatro días de protesta, exigiendo precios de garantía para sus granos que, al menos, cubran sus costos de producción. Una demanda legítima, ignorada.
Las prioridades están trastocadas.
Se discuten nimiedades mientras se evade lo esencial, la inseguridad creciente, los homicidios, las desapariciones forzadas y una economía que cada día aprieta más a las familias sinaloenses. Problemas reales, urgentes, que no admiten distracciones.
Vale la pena preguntarlo sin rodeos en el contexto actual, ¿a alguien le quita el sueño si en la Constitución se dice “gobernador” o “gobernadora”?
La respuesta, para la mayoría, es evidente.
Lamentablemente, lo que también es evidente es la distancia entre quienes gobiernan, legislan e imparten justicia, y las verdaderas demandas de la gente. Un poder público extraviado, ajeno, que parece más interesado en lo superficial que en lo sustancial.
Tristemente, es lo que hay.















