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Análisismiércoles, 24 de diciembre de 2025

La fe ajustada a una percepción que no se disipa

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El adelanto en los horarios de las misas de Noche Buena y Año Nuevo en la Diócesis de Mazatlán responde a un contexto donde, si bien los hechos violentos no son frecuentes ni recurrentes como en otros municipios del estado, persiste una amplia percepción de inseguridad entre la ciudadanía.

No es la primera vez que el Obispo Mario Espinosa Contreras se pronuncia sobre la situación que se vive en Sinaloa y en el propio municipio.

Sus llamados y reflexiones han acompañado episodios que, aunque esporádicos, reaparecen justo cuando la población comienza a recobrar la confianza, reforzando la sensación de fragilidad en la vida cotidiana.

Incluso, que celebraciones tradicionalmente nocturnas se recorran a horarios más tempranos no habla de una fe debilitada, sino de una sociedad que se adapta ante una realidad incierta, donde la cautela se ha vuelto parte de la rutina y la paz, todavía, una meta pendiente.

El desaire

El encuentro, que duró menos de una hora y registró muy baja afluencia en la Plazuela República, transcurrió únicamente con la presencia de integrantes del gabinete municipal.

La edil bajó de su oficina hasta que el evento ya había concluido, únicamente para grabar un video promocional de un programa que ella misma ha calificado como “estrella” de su administración.

La justificación fue una serie de reuniones previas, pero el mensaje que queda es otro, si no hubo tiempo para escuchar a los ciudadanos, sí lo hubo para grabar. Y en un ejercicio que presume cercanía, ese contraste pesa más que cualquier explicación.

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