La seguridad en Escuinapa, a contentillo
En Escuinapa la situación de seguridad sigue siendo frágil, no es un tema resuelto ni mucho menos, el riesgo de que el cuerpo policiaco vuelva a una crisis operativa sigue presente.
Los 22 elementos que habían solicitado su jubilación anticipada o renunciado de manera voluntaria lo hicieron por miedo, tras los ataques directos contra la corporación que dejaron cinco policías sin vida.
Ese hecho marcó un antes y un después. Hoy, aunque han regresado a sus funciones, lo hacen bajo condiciones.
Ellos mismos han advertido que, si no se cumplen los acuerdos con el Ayuntamiento, podrían irse a un paro de labores.
Escuinapa no es un municipio con gran capacidad financiera, ha tenido dificultades incluso para cubrir la nómina en tiempo. Entonces surge la duda: ¿podrá sostener estos compromisos en el mediano plazo o solo está ganando tiempo?
Mientras tanto, el déficit de policías sigue ahí; la carga de trabajo es alta y la cobertura insuficiente. Sí, hay presencia de fuerzas estatales y federales, pero no se sabe con claridad cuántos elementos hay ni por cuánto tiempo estarán.
El gobernador Rubén Rocha Moya ha dicho que Escuinapa no estará solo y que se enviarán refuerzos. El mensaje es importante, pero en la práctica todavía hay incertidumbre sobre si esos apoyos ya llegaron, si llegarán o cuánto durarán.
También hay que decirlo, la seguridad pública no puede depender únicamente de fuerzas externas; la Policía Municipal tiene funciones específicas que no pueden ser sustituidas del todo por militares o corporaciones federales.
Escuinapa ha sido un municipio poco visible en la agenda de seguridad, pese a que la violencia se ha recrudecido en los últimos meses. Y eso también pesa.















