Sinaloa, al borde del abismo
En el abismo y otras historias de desamor:
La historia de Don Chuy, de 80 años de edad es conmovedora, misma que nos remonta a la situación apremiante del Porfiriato, así como se lee, los trabajadores del campo laboran y viven en condiciones donde parece que el tiempo se ha estacionado más de cien años atrás.
Garfias cuestiona el papel de Harfuch como coordinador de la estrategia de seguridad para acabar con la crisis de violencia y establecer la tan ansiada paz en Sinaloa.
La conclusión es más sólida todavía: “Ni el mejor hombre (si es que lo es) puede pacificar si hay narcopolítica, instituciones débiles y no se escucha a la sociedad”.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónY sin embargo aquí estoy... y sin embargo no me voy
Caifanes
En una de sus presentaciones, el comediante cubano, Virulo, tan conocido en los escenarios sinaloenses, con ese humor que la caracteriza (te la deja ir suavecita), hizo gala de una anécdota recogida del dictador chileno Augusto Pinochet: “el país estaba al borde del abismo, nosotros hemos dado un paso al frente”.
Tal parece que el país, y concretamente Sinaloa ha dado un paso frente al abismo, claro, aquí no hay humor que recoja tanta tragedia acumulada por años, y los despropósitos del Diputado de Morena Cerapio Vargas, y su colaborador en la bancada y fanfarronería Pedro Lobo, constatan claramente lo que decía Virulo; hemos pasado del teatro de altura de Óscar Liera (recogedor de las tradiciones e historia sinaloenses) al circo en el que han convertido el recinto del Congreso del Estado por una clase política caracterizada por la mediocridad.
La protesta de estos cómicos con cargo público por modificar la terminología para señalar a la (¿futura’) Gobernadora con la “a” no es un tema urgente, se entiende que le hacen el caldo gordo a Imelda Castro en la baraja política por la sucesión de la gubernatura en el 2027.
Digo que hay temas urgentes, porque la modificación constitucional no detiene ni promete mejorar la situación económica, social, política y culturan el Sinaloa, ¿o sí? Echemos un vistazo a vuelo de pájaro de publicaciones que no siempre se le da la importancia que merecen y, una vez enlazadas nos dan, no ya un diagnóstico, todo sabemos que la sociedad está enferma, sino cuál es el grado o nivel de la enfermedad. Vayan por el cafecito, abróchense los cinturones, un paracetamol de 500 mg para calmar el dolor y la ansiedad y listo… comencemos.
En el abismo la crisis del campo ante el bajo precio del maíz; la crisis se percibía desde la entrada en vigor del TLC (Tratado de Libre Comercio) que entró en vigor el 1 de enero de 1994 en la administración de Carlos Salinas de Gortari donde se modificó el Artículo 27 referente al campo mexicano, es decir, vino a desmantelar las conquistas logradas con la revolución de 1910; con las negociaciones del TMEC (acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canadá y México) vigente desde el 1 de julio de 2020 se continúa con este pacto transexenal entre neoliberales del PRIAN y los actuales neoliberales del BIENESTAR.
A simple vista hay dos periodos que se relacionan por la posición comercial con respecto a los intereses de Estados Unidos, y que han terminado por afectar al campo mexicano y los productores; el de Salinas de Gortari y López Obrador: el primero como iniciador de un proyecto de destrucción del campo; el segundo como continuador del ese proceso de destrucción.
¿Sorpresa? No si nos remontamos a los hechos como tal, dejando de lado ese juego perverso que ha servido de escaparate a la clase política de izquierda y derecha. Vista la historia en retrospectiva, Cerapio y Lobo son unos iniciados en la comedia de la política sinaloense si traemos a escena el “loco” Chenel deAngostura o el centro de fiesta en el que Malova convirtió al Tercer Piso.
De acuerdo con la anterior descripción, no resulta casualidad lo que publicó Ricardo González en Río Doce el 5 de abril sobre la inversión de 180 mil pesos en una página de Facebook de nombre Nota Digital Noroeste para promover a la Diputada morenista Tere Guerra Ochoa; la lucha por la gubernatura será en las redes sociales, aunque todos sabemos la realidad se maquilla con los filtros de alta definición de los dispositivos.
Ya desde finales de noviembre del año pasado Ismael Bojorquez en su columna Altares y Sótanos del semanario aludido matiza en indicadores que ya se manifestaban desde el periodo de AMLO: “”Entre más dicen «no somos iguales a los del PRIAN», nuestros políticos de Morena más se empeñan en parecerse a ellos hasta por los frutos que pretenden recoger al bailar cumbias en una «asamblea informativa», tomarse fotografías impunes con niños, ancianos, comer tacos de tripa como cualquier mortal, mover la pala en una olla de chicharrones y voltear tortillas en un comal aunque nunca lo hayan hecho antes”.
Bojorquez va más allá (¿es mucho pedir?) en cuanto a la existencia y función de la oposición en el estado: “La oposición en Sinaloa no existe, fue cooptada por el gobernador Rocha al integrar a sus principales cuadros a su administración; panistas y priistas ocupan ahora posiciones importantes en el gobierno de Morena mientras sus partidos lucen desmantelados. ¿Contra quién van a luchar los morenistas? Contra sí mismos”.
La crisis de los desplazados, efectuándose como expresa Armando Quiroz “una violencia sin garantías; sin un horizonte claro, las familias que han dejado sus hogares, buscan tener un lugar donde vivir”. ¿Qué respuesta ha dado el gobernador a este sector de desplazados tanto en el valle como en la sierra? No hay solución, sólo abismo.
En el abismo la crisis de los jornaleros agrícolas, nos alerta Miriam Figueroa desde Guasave, situación que se repite todos los años sin solución, dejando al olvido por desprecio la atención de las necesidades básicas de este sector, indiferencia tanto del gobierno como de la sociedad sinaloenses.
Cuenta que “algunos jornaleros decidieron no venir a Sinaloa (diciembre de 2025), tanto por la crisis de violencia que atraviesa el estado, como por la precariedad del trabajo, ya que consideran que los 8 pesos que les pagan por cubeta, resultan insuficientes para cubrir el coste de la renta”.
En el abismo la crisis en los pueblos originarios mayo-yoreme del norte de Sinaloa, “el etnocidio que pretende realizar el consorcio Proman y su filial mexicana Gas y Petroquímica de Occidente con la construcción de una planta de amoniaco en el sistema de bahía de Topolobampo y la zona protegida como humedal, que será reducida a «infierno ambiental» por explotación petroquímica” publica Luis Fernando Nájera desde Los Mochis el 29 de marzo.
Quien financia el proyecto petroquímico es el banco alemán KfW IPEX con unpréstamo de 860 millones de dólares. Los activistas Melina Maldonado, Claudia Quintero y José Luis Luna, integrantes del colectivo “Aquí ¡No!” denunciaron ante el ministerio y el parlamento alemán que “el banco KfW IPEX y el gobierno alemán no deben lavarse las manos: Su capital está haciendo posible un proyecto que envenena nuestra bahía y arrebata el futuro de las comunidades indígenas. Exigimos que dejen de usar dinero público para financiar proyectos que serían ilegales en suelo alemán por su impacto humano y climático” (Río Doce. 29.03.26).
Mientras las comunidades y activistas se manifiestan, el gobierno mexicano hace oídos sordos para imponer el proyecto, tanto el gobierno federal como Profepa y Semanart “no han emitido juicio sobre las denuncias de ilegalidades en el proceso de aprobación de las manifestaciones de Impacto Ambiental”.
En el abismo la crisis de seguridad señalada cada semana Omar Garfias con titulares como “al gobierno no le interesa perseguir el delito”, “el pueblo considera que la delincuencia puede más que el gobierno”, “sin buena policía local, no hay paz”, “Política y crimen organizado: elementos para un Plan Sinaloa”, donde abre el análisis con preguntas que hacen pensar en qué barril de pólvora estamos parados como sociedad: “¿Qué partido no tiene miembros con vínculos con el crimen organizado? ¿Qué partido ha condenado contundentemente al narco? ¿Qué partido ha proclamado su determinación de gobernar sin apoyo de la delincuencia? ¿Qué partido ha expulsado a algún miembro por tener relaciones oscuras?”.
El texto es desalentador para quienes esperan una transformación desde el poder del Estado al darse cuenta que al modus operandi de los generadores de violencia fue extraído o copiado de la clase política; no es tan desalentador para quienes entienden que en México se vive una guerra contra el Estado-nación (ese sí, maásallá del abismo), sobre todo contra la sociedad como conglomerado con identidad, tradiciones y cultura, y no ese pleito de verduleras de la SEP entre Mario Delgado y un tal Marx (¿el alemán?) Arriaga (sin ofender a quienes han tomado cientos de Diplomados y aun así no entienden ni un ápice de la realidad).
Primeramente, la visión que tiene la presidenta Claudia Sheinbaum de lo que vivimos y sentimos en Sinaloa, al considerar, cual, si de un héroe de comics se tratase, a Harfuch como el salvador de los males que se padecen cuando expresa: “El mejor apoyo que podemos dar es el que hacemos ahora, que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana está en Sinaloa para coordinar las tareas de las fuerzas federales y estatales, va a dar resultados”.
Garfias le responde con la dureza de los datos: “En ninguno de los 13 meses donde la estrategia ha estado bajo el mando del secretario de seguridad del gobierno federal ha disminuido el número de homicidios respecto al mes de los años previos a la actual crisis de violencia”.
Derivado de lo anterior se puede entender el fracaso de la estrategia de seguridad. Armando Quiroz, en una investigación sobre el reclutamiento del crimen organizado sostiene que “entre 145 mil y 250 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en riesgo a nivel nacional”, poniendo en evidencia la crisis humanitaria que se vive en nuestro país.
En otro texto el mismo autor expone que “el crimen organizado también controla la investigación científica en Sinaloa”, titulado “Territorios prohibidos para la ciencia”, Quiroz relata anécdotas de las prácticas de estudiantes e investigadores: “En Sinaloa, el desarrollo del crimen organizado ha tomado tanta posesión que, en los últimos años, sus autores han logrado obstaculizar la labor científica de biólogos, antropólogos, arqueólogos e incluso ambientalistas, impidiendo la libre investigación al restringir el acceso a sitios de estudio en diversas zonas del estado”.
De todo lo expuesto por diversos periodistas en distintas fechas, cabe preguntarse si hay algún resquicio de la vida sinaloense donde no reine el abismo, es decir, la descomposición. ¿se salva la educación de esa degradación con una institución como la SEPyC corrompida en lo que va del sexenio?, ¿se salvan las manifestaciones culturales como el teatro, la danza, la pintura, la poesía?, ¿qué pasa en el deporte?, ¿qué con la salud?
Tal vez no todo está perdido, pero ¿hasta dónde tiene margen el dramaturgo, no ya para hacer un teatro de denuncia o reflejar la realidad, sino para sobrevivir con lo que hace? ¿Qué posibilidades tiene el filósofo para reflexionar la existencia? ¿Qué versos pueden arrebatarle el poeta a la tragedia social? ¿Hasta dónde el periodista puede seguir haciendo el reporte sin padecer los efectos de la violencia?
Muchas preguntas. Puesto que no hay certezas, salvo seguir analizando la vida para encontrar alicientes de que otro mundo, distinto al abismo en el que vivimos, sea posible, cada quien, desde su lugar, como colectivo o individual puede hacer realidad alternativas específicas ahí donde el Estado, por esencia (no olvidar que nació de la violencia y en ella se sostiene), está impedido, construir la paz con justicia y dignidad.