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Los reportes desde Yucatán dicen que las autoridades le quitaron los hoteles Mayaland y The Lodge, junto a Chichén Itzá, al empresarioFernando Eugenio Barbachano Herrero, a quien la Fundación Miguel Alemán describe como cabeza de la quinta generación de una dinastía hotelera. Este heredero millonario es presuntamente investigado por los delitos de fraude y despojo en agravio de Rodolfo Rosas Moya, quien acordó comprarle esas propiedades.
La Jornada Maya recuerda que este pleito inició en el 2020, cuando Fernando Eugenio Barbachano estrechó la mano de Rodolfo Rosas al acordar entregarle esos dos hoteles por 10 millones de dólares. El pago inicial fue de 4.5 millones de dólares, para que no hubiera vuelta hacia atrás. El trato estaba hecho.
Pero supuestamente, el dueño tenía que ponerse de acuerdo con sus hijos, John Patrick y Carolina Barbachano, pues esos hoteles estaban dentro de su herencia. Mientras eso pasaba, en abril del 2021 Rodolfo Rosas recibió el hotel Mayaland. Dice La Jornada Maya que cuando tocaba el segundo abono, de 1.5 millones de dólares, el vendedor se escondió, o prácticamente no respondió al comprador.
Son muchas las versiones de la prensa de Yucatán al respecto. La más repetida es que una vez que se venció la fecha de pago, Fernando Eugenio Barbachano apareció para romper el trato, alegando que no había recibido el dinero a tiempo, en el plazo estipulado. Y pidió que sacaran del hotel a Rodolfo Rosas y su equipo.
Llegó la demanda por fraude y despojo y la petición de la devolución del dinero. Fue hasta la semana pasada, año 2026, marzo, que las autoridades le quitaron los hoteles al que vendía y luego no quiso vender. La Inmobiliaria R4, de Rodolfo Rosas, puede tomar posesión de las propiedades, según la autoridad. Pero al interior de la empresa están temerosos, saben que Fernando Eugenio Barbachano Herrero es un poderoso personaje en la región y no deja de decir que él es el afectado en esta historia que parece no tener final.
El pleito seguirá, si tomamos en cuenta lo que dijo Barbachano Herrero en marzo del 2022: “Hoy enfrentamos una práctica de abuso que tristemente se hizo común en Tulum y la Riviera Maya, en Quintana Roo, con fraudulenta estrategia de despojos e invasiones y que ahora se asoman a Yucatán, de manos de Rosas Moya y con la complicidad de algunas autoridades. Hoy me toca a mi ser la víctima de lo anterior y afortunadamente cuento con los medios para enfrentarlo y voy a luchar con toda mi entereza, llevando este asunto hasta sus últimas consecuencias incluso ante tribunales internacionales, para demostrar la verdad y la razón que me asiste. Hago un muy serio exhorto a la comunidad empresarial y a todos mis coterráneos, a estar atentos al desenvolvimiento de estos inéditos acontecimientos en nuestro querido estado, que ponen en evidencia los atropellos a la ley, que de continuarse van a lastimar profundamente los valores que nos distinguen a los yucatecos en México y en el mundo”.
Este actuar, nos cuentan empresarios que conocen el caso, representa un grave daño a la certeza jurídica, pues expertos en la materia advierten que este tipo de maniobras de “arrepentimiento” tras haber cobrado cuantiosas sumas de inversión, no solo afectan a la Inmobiliaria R4, sino que ahuyentan el capital extranjero y nacional al posicionar a la región como un foco de inestabilidad y falta de garantías para los negocios.
La justicia federal ha dado un paso necesario, pero insuficiente si no hay castigos. Por lo pronto, la restitución de los inmuebles a Inmobiliaria R4 no es solo un acto administrativo, es un mensaje de esperanza para la inversión en México. Aquí, el que vende y cobra, tiene que cumplir.