elsoldemexico
Ciencia y Saludjueves, 9 de abril de 2020

Por qué nos cuesta tanto dejar de tocarnos la cara

Una de las medidas necesarias para evitar la propagación del coronavirus, pero que a veces hacemos sin pensar

Arianna Bustos / El Sol de México

De acuerdo con el especialista, como especie hemos aprendido a tocarnos el rostro como un reflejo al estornudar o para reconocer al otro.

“Hacerlo tiene un alto valor adaptativo, por ello las caricias en el rostro son altamente deseadas, y ni qué decir de los besos, que implican la interacción de los rostros y tienen una connotación evolutiva. Es placentero sentir ese roce”, enfatiza.

Lo que dice el rostro

A largo de la evolución, aprendimos que cuando tenemos mucho miedo o enfrentamos algo aversivo, debemos cubrirnos la cara. Además, refleja nuestras emociones, como tristeza, alegría, enojo, miedo o ansiedad.

Qué hacer durante tus días en casa: la guía de #LaSeñoritaEtcétera

Qué debes evitar comer en cuarentena y por qué

Más Noticias