Museo Tamayo muestra evolución del arte contemporáneo de los últimos 10 años
Identidad, memoria y geopolítica son algunas de las constantes en las piezas de su acervo, que forman parte de la nueva exposición “El horizonte siempre se aleja”
El cactus cardón mide 15 metros de altura y pesa 18 toneladas está resguardada en la isla de la Cartuja, pero sus raíces están siendo asfixiadas y sufre de poco mantenimiento
Último representante de la Generación de la Ruptura, el artista de 85 años cuenta su historia, que mantiene vigente con exposicioines como “Memoria, cuerpo y metamorfosis”, montada recientemente en el Seminario de Cultura Mexicana, que fundó su abuela, la mezzosoprano Fanny Anitúa junto a otros artistas como Frida Kahlo y Manuel M. Ponce
Bajo la dirección de Paola Santoscoy,la Sala de Arte Púbico Siqueiros y La Tallera refuerzan sus funciones de resguardo, investigación y exhibición con un nuevo programa curatorial
Nacido en Santander, dejó un legado artístico entre España, México y Estados Unidos a través de su pintura que capturaba lo esencial más allá de la apariencia
La intención de la familia Zambrano, propietaria del acervo artístico es que las obras se conozcan en todo el mundo; se planea realizar una nueva exposición en el país
El museo Rufino Tamayo abre una muestra con parte de su acervo / Ivonne Rodríguez/El Sol de México
En un vuelco a su origen y el examen de su evolución, el Museo Rufino Tamayo inauguró la exposición “El horizonte siempre se aleja”, una selección de varias de las piezas que este recinto ha adquirido en la última década, las cuales permiten cuestionar los cambios en la forma de pensar el concepto de arte contemporáneo.
“El término de lo contemporáneo es un término histórico que ya se ha venido usando por mucho tiempo. Tamayo pensaba que era contemporáneo, pero realmente podemos ver que él tenía una división claramente temporal. Por eso acudimos al pensamiento de Giorgio Agamben que sugiere que podemos hablar de lo contemporáneo como un concepto que rebasa las demarcaciones temporales”, explicó a El Sol de México, Lorenza Herrasti, una de las curadoras de la muestra.
“Tamayo lo que quería hacer era una colección cuasi enciclopédica de sus coetáneos, por lo que recorrió el mundo y sus galerías para insertar obras que le parecían lo más significativo del arte, sobre todo internacional, porque el museo abrió en una coyuntura donde no se mostraba arte internacional”, agregó la especialista, quien explicó que las obras están en relación y cuestionamiento con temas geopolíticos, de identidad y memoria, constantes en los últimos años.
Entre las obras se exhibe un proyecto de exploración pictórica del artista belga residente en México Francis Alÿs, de 1993. Una serie de pinturas figurativas que hicieron rotulistas a partir de un diseño que Alÿs hizo, inspirado por la imagen de un ropero en las calles de la Ciudad de México. “La persona sin casa habita la calle como su sala de estar”, es una leyenda que acompaña al primer boceto de este proyecto.
También está una serie de fotos, fechadas en 2007, del artista inglés Simon Starling, quien reprodujo imágenes históricas del Museum Folkwang, saqueado por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. El artista recuperó las piezas y las montó en el mismo espacio. Las fotografías son una réplica del enfoque de “objetividad científica” con la que fueron tomadas y a su vez una forma de difuminar las temporalidades, cuestionando la legitimidad de las instituciones y la documentación.
Otra pieza es una instalación de madera del artista danés de origen vietnamita Danh Vo, quien tras adquirir una granja estableció una relación íntima con la naturaleza, por lo que creó un archivo fotográfico. A partir de sus estudios hizo un sistema de clasificación y reconocimiento de especies. En esta pieza que muestra una foto galería de plantas, es una reflexión sobre su herencia como refugiado, pues están sobrepuestas en madera del hijo de Tony McNamara, exsecretario de Defensa de EU, cuya injerencia en la Guerra de Vietnam fue determinante.
Recorrido por la exposición “El horizonte siempre se aleja”, exposición colectiva de 21 artistas en Museo Tamayo / Ivonne Rodríguez
Además de estas piezas, se muestran obras Joachim Koester, Paloma Contreras Lomas, Cildo Meireles, Mirtha Dermisache, Wolfgang Tillmans, Gabriel Orozco, Tania Pérez Córdova, Roberto Gil de Montes, Mariela Scafati, Francis Alÿs, Pablo Vargas Lugo, Carlos Amorales, Jorge Satorre, Jonathan Monk, Mario García Torres, David Lamelas, Fernanda Laguna, Bruno Botella y Melanie Smith.
Los temas que tratan son variados, van desde el cuestionamiento a la conceptualización de lo que es una escultura, los problemas de dimensionar la vida desde la productividad y la cuantificación, el regreso del arte pictórico como forma de representación, y las interpretaciones del consumo de drogas a través del tiempo.
En entrevista, Juan Carlos Pereda, curador de la colección explicó que “Tamayo dejó una colección de 315 obras y ahora tenemos mil cinco piezas. Es decir que se ha triplicado, cuidando que cada obra que ingresa corresponda a la idea inicial del museo”.
El experto también explicó que la forma en que el recinto adquiere obra es por medio de donaciones, compras a costos bajos, aparte de algunas convocatorias específicas a artistas. Todas las piezas son evaluadas por comité del museo, vinculado con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Próximo a terminarse la construcción del Bodega Nacional de las Artes, que albergará una parte sustancial de los acervos de los recintos adscritos a la Red de Museos del INBAL, Juan Carlos Pereda dijo que el núcleo histórico de la colección permanecerá en el Museo Tamayo, mientras que ahora se está haciendo una selección de obras —alrededor de 120— que irán al nuevo espacio de conservación. Sin embargo, aun no tienen fecha para el traslado.