Nezahualcóyotl, el tlatoani que sobrevivió a las cacerías de su enemigo y se convirtió en una leyenda
Tezozómoc quiso terminar con la vida del llamado “rey poeta” en múltiples ocaciones, quien a la postre se consagró como uno de los grandes gobernantes mesoamericanos
Mario Grimaldo / El Sol de México
Dicha guerra marcó la vida de del joven Acolmiztli, pues tras perder la guerra frente a Azcapotzalco fue testigo del asesinato de su padre y tuvo que escapar ante múltiples intentos de asesinato de Tezozómoc, quien veía como una amenaza dejar con vida a Nezahualcóyotl.
El joven heredero de Acolhuacan logró sobrevivir a la búsqueda de Tezozómoc gracias a las influencias de su madre, pues además de ser originaria de México-Tenochtitlán, tenía fuertes conexiones con el pueblo tenochca, pues era de la familia real. Por ello, el señor de Azcapotzalco permitió a Nezahualcóyotl volver a Texcoco.
Con ello, en 1431, Nezahualcóyotl se coronó como Huey Tlatoani de Texcoco y comenzó un gobierno que lo consagró como uno de los grandes estadistas del mundo prehispánico.
Nezahualcóyotl, rey poeta, filósofo y urbanista
Reestructuró y reorganizó Texcoco, la dividió en catorce señoríos menores y ocho mayordomías que poseían su propia industria, lo que provocó una notable mejoría en la economía local. Pero no sólo fue un gran legislador, su gobierno destacó por manejarse con un gran humanismo.
Fundó varios colegios para el estudio de la astronomía, la lengua, la medicina, la pintura y la historia. incluido el amoxcalli, que consistía en una biblioteca con libros de matemáticas, astronomía, historia y botánica, que en la actualidad son conocidos como códices.
Cabe mencionar que su poesía cuenta con referencias históricas, pero también con datos que podrían considerarse como “autobiográficos” que muestran un poco de su vida como guerrero y gobernante.
Eso sin mencionar la “Albarrada de los Indios”, construcción que evitaba inundaciones en la ciudad y que se mezclaran aguas dulces y saladas para su consumo.
El 4 de junio de 1472 murió Nezahualcóyotl, el Huey Tlatoani que no sólo dejó una huella entre los habitantes de Texcoco, sino que trascendió en la historia a tal grado que en la actualidad se sigue hablando de su figura entre mitos y realidades.
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