“Ahora quiero ser un mejor ser humano con el mundo, pero lo mejor es comenzar con la familia; primero tengo que ser un mejor ser humano con mi familia y también con los fans”, reflexiona.
Bajo la dirección de Paola Santoscoy,la Sala de Arte Púbico Siqueiros y La Tallera refuerzan sus funciones de resguardo, investigación y exhibición con un nuevo programa curatorial
Nacido en Santander, dejó un legado artístico entre España, México y Estados Unidos a través de su pintura que capturaba lo esencial más allá de la apariencia
La intención de la familia Zambrano, propietaria del acervo artístico es que las obras se conozcan en todo el mundo; se planea realizar una nueva exposición en el país
La filosofía del kintsugi está influenciado principalmente por el budismo zen, cuyo pensamiento se centra en la apreciación de la belleza en las imperfecciones
Los vestigios serían vendidos en la casa Accademia Fine Art en Monte-Carlo; la secretaría pidió respeto por el patrimonio cultural del país y recordó que desde 1827 está prohibida su venta
Entre lo rupestre, el blues, el rock y el rockabilly, los grupos del rock urbano crearon su propia escena / Cortesia Lira n Roll
Ya pasaron más de tres décadas desde que a finales de los ochentas, ese movimiento tan menospreciado por el mainstream, conocido como rock urbano, se apoderó de la calle y de sus historias cotidianas. Originario de la periferia de la Ciudad de México, al igual que sus principales figuras y promotores como Luis Álvarez “El Haragán”, Charlie Monttana, el sello discográfico Discos y Cintas Denver, Discos Phoenix, Discos Gas, Tex Tex, Dama y muchos más, el rock urbano fue descartado de la historia oficial del boom del rock mexicano de aquella época.
Dicho estilo no encajaba en la etiqueta de “Rock en tu idioma”, porque sus éxitos no eran radiales como “Kumbala”, de La Maldita Vecindad o “María”, de Café Tacvba.
Sus letras describían más crudamente la realidad del México urbano del post milagro mexicano; con todo y el desencanto de la juventud que seguramente estaba condenada a la fábrica, a la faena, al subempleo; que no entraron a la televisión en el horario estelar como sus contemporáneos, quienes llegaron a ser promocionados en la revista Eres; tampoco fueron presentados por Paco Stan
Sus foros eran más bien los de los sonideros o las arenas locales como la ex Conasupo en Nezahualcóyotl, la Arena Adolfo López Mateos, en Tlalnepantla o en las minas en Santa Fé, antes de ser la “ciudad corporativa” que hoy conocemos.
Entre lo rupestre, el blues, el hard rock y el rockabilly, los exponentes del rock urbano anduvieron por la periferia, creando su propia escena, su propia industria y sus llenos totales.
Y uno de los nombres importantes en el espectro del rock urbano (término que usaremos sin desprecio ni menos cabo), es el de José Antonio Lira Rostro, mejor conocido como Toño Lira, primer vocalista de la legendaria banda “nezayorkina” Los Blues Boys, y frontman desde 1991 de su propia banda, Lira n’ Roll.
Para cerrar el año, hablamos en exclusiva con Toño Lira a propósito de sus 40 años haciendo música y en el marco de su próxima presentación en la Arena Ciudad de México. Charlamos también sobre su pasado, de los Blues Boys, de los amigos que desafortunadamente se fueron en el camino en todo este tiempo, y por supuesto de su orgullo de ser parte del movimiento urbano. “En todos éstos años hemos estado en lugares muy grandes. Alguna vez tocamos en el Auditorio Nacional y lo llamamos ‘el reto’. Ahora lo llamamos ‘el doble reto’, porque (la Arena Ciudad de México) tiene el doble de capacidad; la gente nos apoya y nos mantiene vigentes”, asegura Toño.
“Cuarenta años se dicen fácil -continúa- pero no son cualquier cosa; ya ven que estuve algunos años con Blues Boys y ahora llevo 33 con Lira n’ Roll. Mucha gente que nos sigue no sabe que toqué en Blues Boys y quizá no conozcan algunos discos de Lira n’ Roll. Los últimos discos son Libérame y En la línea, que no tuvieron mucha chanza de ser promovidos, y yo le digo al público: Gracias por escuchar a Lira n’ Roll”, añade.
En Blues Boys, Toño Lira compartió con los hermanos Víctor y Eleazar Betantcourt, y grabó junto a ellos tres discos: Un paso adelante (1987), En el camino (1988) y La Ciudad (1990), este último bajo el sello Discos y Cintas Denver, donde de alguna forma inició su carrera de solista -por llamarla así-, al año siguiente con el lanzamiento de su primer álbum Quiero cambiar (1991), seguido inmediatamente por su segunda producción María (1992), los dos discos de mayor éxito en la historia de la banda.
Quiero Cambiar fue su primera producción y una de las más populares hasta hoy / Foto: Discos y Cintas Denver
A esas alturas de la línea del tiempo del rock urbano, el género ya tenía éxitos colosales que no necesitaron la promoción de los medios tradicionales; se pasaron de voz a voz las canciones, de mano a mano los discos. Así llegaron álbumes de ventas millonarias como Heavy Nopal, de Grupo Dama; Vago con Charlie Monttana y sobre todo, Valedores Juveniles, de El Haragán y Compañía. Y los dos primeros discos de Lira n’ Roll son parte de ese selecto grupo de discos.
“A nosotros no nos molesta que nos llamen rock urbano. Nosotros somos de las meras orillas del Distrito Federal… Yo nací atrás de La Villa, era una ciudad aparte y las historias que nosotros hicimos salieron de ahí, de esa urbe; empezamos a escribir de la vecindad, de la calle”.
“Con Charlie (Monttana), tuve muchas oportunidades de platicar. Me invitaba a echarnos un buen drink, del que más le gustaba el Jack Daniels, y nos poníamos a platicar de nuestras historias. Él siempre quiso que armáramos algo juntos, Armando Palomas, tú servidor y yo, pero no se pudo por el trabajo de los tres. Charlie era muy inteligente, tenía claras las propuestas; era un tipazo definitivamente”.
En sus primeros dos discos, Lira n’ Roll entrega a sus fans cuatro de sus más grandes éxitos: “María”, “Quiero cambiar” y los dos himnos de las composiciones de Toño Lira: “Barco azul” y “Cuarto para las dos”. Sobre esta última, cuenta:
“... Es una canción que tiene toda la vida conmigo. La compuse cuando estaba en la secundaria. No podía decir mucho con tres cuartos (en referencia al ritmo de la composición), fue una canción que escribí muy, muy joven…. ‘El barco azul’ la escribí una vez llegando del trabajo a casa, porque antes no era tan fácil, tenías que trabajar además de a la música; ahora ya sólo me dedico a la música, antes era más complicado. Y recuerdo que en esa ocasión llegué de la chamba, me senté, tomé la guitarra. Venía de pensar en el Metro sobre mi garganta: ¡¿Qué le va a pasar a mi garganta?, creo que la estoy madreando’. Empecé a notar que mi voz estaba desafinada y pensé “algún día se me va a acabar, y todo esto se va a acabar”.
María también le dio mucho éxito a la banda / Foto: Foto: Discos y Cintas Denver
Es la rola de cómo se imagina Toño Lira partiendo de este mundo, sabiendo que todo es prestado.“La vida misma es prestada, el dinero es prestado; no llevamos nada, ni la fama, ni dinero, ni casas, ni carros, ni guitarras, nada. Me di cuenta que lo mejor que nos podemos llevar es ese grito de la gente, es ese saludo de la raza, y lo que cantan, su asistencia, su vibra. Éso es lo que nos llevamos”.
Sobre la posibilidad de que los miembros originales de Blues Boys se junten algún día, responde:“Tiene muchos años que no los veo, pero acabamos bien. La última vez que vi a Eleazar (el baterista), platicamos y estuvimos cotorreando un ratito, pero en cuestión de trabajo no hemos tenido la oportunidad de hablarlo. Sería algo muy chido, algo divertido, porque yo empecé en Neza, de ahí salimos. Muchos pensaban que Lira n’ Roll es de Neza, porque tocábamos en todos lados: con Carita Jc., que nos llevaron a todos los lugares. Y porque más de la mitad de mi carrera fue en Neza, yo quiero mucho a Neza, es parte de mi vida”.
Antes de despedirnos, Toño invita a sus seguidores a celebrar con ellos cuatro décadas de labor musical, el próximo 9 de febrero en la Arena Ciudad de México.“A los nuevos fans les pediría que se tomaran un tiempecito para escuchar rock and roll mexicano, que se den cuenta de las bandas que tenemos aquí (porque) hablando de rock urbano, ¿cuántas bandas somos? Somos muchísimas y cada vez salen más. Yo les diría: ¿por qué no ser nacionalistas? Acompañarnos en este festejo de alguna manera también es apoyar al rock urbano, para que las nuevas generaciones nos conozcan y para que podamos hacer que el rock perdure por siglos y siglos”, puntualiza.