Ley de Telecomunicaciones favorece sólo al Estado, advierte Canieti
El uso de recursos públicos para ofrecer diferentes servicios pone en desventaja a pequeños participantes del sector privado, según Canieti
Rubén Romero / El Sol de México
Además, la iniciativa plantea entregar espectro radioeléctrico, recurso clave para ofrecer servicio móvil e internet, sin necesidad de licitación pública y sin pagar contraprestaciones, pero solo a dependencias del gobierno.
Según Canieti, esto violaría el principio de neutralidad en la competencia establecido en la Constitución y en tratados internacionales como el T-MEC.
Otro elemento que genera inquietud es que las entidades gubernamentales quedarían exentas de muchas de las obligaciones regulatorias que sí aplican a los operadores privados.
“No puede haber un doble estándar en el cumplimiento de reglas. Si se abre la puerta a que el Estado participe en el mercado, debe hacerlo bajo las mismas condiciones”, insistió Pacheco.
De hecho, aunque la reforma constitucional reciente permite al gobierno brindar acceso a internet como una actividad estratégica, Canieti aclara que esto no lo exime de respetar la competencia.
“Promover el acceso no es sinónimo de destruir el mercado”, añadió.
La reforma provocaría pérdidas por más de 76 mil millones de pesos al año, al frenar la inversión, encarecer los servicios y reducir la competencia
Estiman que solo este cambio restaría 0.5 por ciento de productividad al año, con pérdidas por 2.8 mil millones de pesos anuales.
Otros puntos críticos incluyen el riesgo de censura a contenidos digitales, una caída de 10 por ciento en el mercado publicitario en línea, costos excesivos por soterramiento de infraestructura y nuevos impuestos a dispositivos como celulares y routers.
“El sector enfrenta ya una tormenta perfecta: inversión débil, presión por cobertura y riesgos externos. Lo último que necesitamos es un cambio legal que ahuyente a quienes apuestan por México”, advirtió The CIU.
Pacheco reiteró que Canieti no está en contra de que el Estado participe, pero debe hacerlo respetando las reglas del juego.
“Queremos más cobertura, más servicios y mejores precios. Pero eso se logra con competencia real, no con un gobierno que compite desde arriba y con ventaja”, concluyó.
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