Los centros de datos, el lado gris de la nube
En estos recintos que resguardan la información de empresas abundan las celdas de metal y los muros de concreto
Rubén Romero / El Sol de México
Los ojos de la empresa
Vestidos con trajes azules oscuros, casi con la intención de combinar con las paredes de hormigón y para no reflejarse tanto en las pantallas que tienen enfrente, trabajan en turnos de ocho horas los y las “monitoristas”.
“Los monitoristas son los ojos de la empresa”, expresó Grajeles.
La operación, entre Querétaro y Monterrey, se mantiene activa 24/7 con un mínimo de cinco personas por turno. En ese mundo aséptico, donde todo es simetría, cada decisión tiene impacto.
El centro es tan grande que podrías perderte sin darte cuenta. Y aunque quienes lo operan probablemente nunca sepan tu nombre, son ellos quienes resguardan tu información: desde tu historial de búsqueda hasta tu respaldo bancario.
La columna vertebral de la era digital
El ambiente tan vigilado resulta incómodo, volteas arriba, a los lados o en cada esquina hay una cámara
Lo que se hace en el Triara de Telmex, recuerda a la torre de control de un aeropuerto: cada transacción, cada alerta, es un vuelo que debe aterrizar sin contratiempos.
Si algo sale del comportamiento habitual —un tiempo de respuesta lento, un pico en el uso de CPU—, el sistema lo detecta, lanza una alerta y, en muchos casos, actúa por sí solo. Reinicia procesos, libera recursos, informa al cliente. Todo, sin que nadie lo note.
La nube no flota más, ahora está anclada a la tierra, encerrada tras rejas, cuidada con precisión quirúrgica y siempre con un riesgo de colapsar.
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