Mystify: Michael Hutchence, un documental para desmitificar al líder de INXS
Buscan dar una visión cercana, más allá de la imagen de gran estrella y del amarillismo que rodeó el suicidio del Michael Hutchence
Hugo Barcia / EFE
El cofundador de INXS tenía 37 años cuando el 22 de noviembre de 1997 su cuerpo sin vida fue hallado en la habitación del hotel en el que se alojaba en Sydney.
Por qué la estrella internacional del pop rock decidió quitarse la vida en el momento más brillante de su carrera es una de las muchas preguntas que se plantea el director del largometraje.
"Yo quería que la gente que no le conoció dejara de acudir a los documentales baratos y tuviera un documental fiable, que contara la historia más allá de las chicas, la fiesta o la diversión", explica.
Resalta que desde el día en que Hutchence murió, ahorcado con su propio cinturón, tuvo claro que su historia merecía ser contada, aunque en ese momento no se imaginó que sería él quien la llevaría a la gran pantalla.
"Creía que ya habría alguien que se encargaría de ello y ni siquiera me planteaba hacerlo yo porque estaba demasiado cercano a él. Habría sido muy emocional y nada objetivo", revela.
Lo que no le faltaron fueron fuentes: entrevistó tanto a las parejas que había tenido el fallecido, como al resto de los miembros de INXS, además de otras estrellas y buenos amigos de Hutchence como el cantante de U2, Bono.
"Quería hacer un documental, pero diferente a lo que estamos acostumbrados, con gente hablando constantemente. Solo quería vídeos de él, ya que pensaba que no había nadie mejor que Michael Hutchence para representarse a sí mismo", dice Lowenstein.
Uno de los aspectos que quiso resaltar en su obra es la visión que Hutchence tenía de las mujeres, por las que sentía un gran respeto y se mostraba muy concienciado en la lucha por sus derechos.
"Era un artista a la altura de Mick Jagger, Jim Morrison o John Lennon. Para nosotros fue un héroe nacional", asegura el director al recordar a su compatriota.
El grupo INXS alcanzó una gran popularidad en la década de los 80 y los 90, principalmente en Australia, pero también en países como Francia, Argentina o Estados Unidos.
El largometraje forma parte de la Selección Oficial de Karlovy Vary, aunque no aspira a ganar el Globo de Cristal que el festival otorga cada año a la mejor película porque la cinta fue presentada ya el pasado abril en el Festival Internacional de Tribeca.




























