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Metrópoliviernes, 8 de marzo de 2024

¿Cómo viven las mujeres violentadas en refugios?

Desde hace ocho meses Andrea vive en uno de estos sitios luego de que quedó embarazada por su padre, quien abusó sexualmente de ella

Gloria López / El Sol de México

Andrea se refugió en un espacio seguro ubicado a las afueras de la Ciudad de México, uno de los 79 que existen a nivel nacional. Ahora aprende a tejer y otras actividades que le ayudan a salir adelante.

Andrea aún se observa tímida, temerosa e insegura por la violencia que vivió con su familia, pero en este refugio retomó su vida y se apoya de los especialistas y mujeres del lugar.

“Aquí podemos tomar cursos de tejido, gastronomía, estilismo y diversos temas. Durante el tiempo que he estado aquí ya aprendí hacer huaraches, postres, comida, ropa y muchas cosas gracias a los talleres”, explicó.

La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia (Conavim), es la dependencia federal que asigna el presupuesto para los 79 refugios del país.

Las ubicaciones de los refugios no son públicas. Para ingresar hay que firmar un documento que obliga a la confidencialidad y a la protección de las mujeres que habitan en este lugar.

“Es un segundo hogar”, “son espacios donde por primera vez pudimos dormir tranquilas”, “son lugares donde nos sentimos seguras”, son algunas de las opiniones de mujeres que viven aquí.

En un recorrido, a las 11:00 horas todos los espacios del lugar estaban ocupados. Los hijos de las mujeres estudiaban en el salón de clases y algunas de ellas se encontraban en las áreas comunes y en los diferentes talleres que se imparten.

En este lugar Andrea y su hijo reciben comida, ropa, terapia sicológica, atención médica y asesoría jurídica de manera gratuita. Además tienen un cuarto propio para dormir.

“Ahorita mi niño ya está grande, ya tiene tres años y fue la razón más grande para poderme salir de ahí. Una tía y mis amigos fueron los que me ayudaron a escapar de mi casa”, detalló.

Aunque la joven de 17 años se siente segura y tranquila, tiene miedo que su familia o su agresor la encuentren.

“Este es un lugar muy seguro, hay alarmas y puertas de seguridad, todo el tiempo están vigilando y con eso me siento más tranquila. Aquí me he sentido muy bien, he tenido mucha atención, me comprenden y me dan atenciones”, expresó.

Casas de Transición

Este año la Conavim asignó a la Red de Refugios un presupuesto de 485 millones 673 mil 998 pesos, mientras que 2023 operó con 463 millones 315 mil 814 pesos. De 2021 a 2024 el presupuesto aumentó 80 millones 670 mil 922 pesos.

La directora de la Red Nacional de Refugios, Wendy Figueroa Morales, afirmó que desde 2021 el presupuesto para estos espacios es insuficiente, ya que apenas alcanza para cubrir los gastos de ocho meses del año.

“Los Refugios son espacios confidenciales de prevención, atención y protección de forma gratuita que cuentan con un modelo de atención integral que permite garantizar la seguridad de las mujeres víctimas de violencia”, explicó Figueroa Morales.

Las Casas de Transición son la finalización del proceso dentro de la Red de Refugios, donde las víctimas pueden estar con sus hijos hasta seis meses, sin pagar una renta, y reciben acompañamiento económico para autoemplearse.

La mujer de 41 años de edad fue violentada por su ex pareja durante varios años. Dijo que en este Refugio “encontró una segunda oportunidad de vida para salir adelante”.

“Reincidí con mi pareja, pero la violencia fue en aumento, no disminuyó, yo creí que iba a cambiar, pero llegó al grado de apuntarnos con un arma a mí y a mis hijas, entonces entendí que corría peligro nuestra vida”, contó.

A pesar de que Carmen está segura en este sitio, es víctima de violencia vicaria, pues además de las agresiones por parte de su agresor, le quitó a una de sus hijas.

“Me quito una niña y aquí estoy con la mayor, la otra está con él y estamos en el proceso legal para recuperarla. Su manera de manipularme y controlarme es tener a la niña para que yo regrese con él, pero ya no voy a regresar con él”, aseguró.

Personal especializado

La coordinadora y encargada de las diferentes áreas de atención de este Refugio, Josefina Figueroa Sánchez, explicó que en estos espacios también enseñan a las mujeres a confiar en ellas, a ser independientes y a tener una estructura en su vida.

“Algo que hacemos nosotros como equipo, es que nos damos cuenta que vienen con mucha desestructura, pocas son las usuarias que llegan con hábitos, los más elementales y aquí les ayudamos a eso, a generarse hábitos a comer bien y a tener rutinas”, explicó.

“Tienen un esquema de tareas como barrer áreas comunes, limpiar su habitación, llevar a sus hijos al aula de escuela, asistir a las terapias y darle seguimiento a sus denuncias o procesos legales”, detalló.

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