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Metrópolisábado, 5 de abril de 2025

La guardería de mariposas: la labor de cuidar hermosos capullos en el Bosque de Chapultepec

La bióloga María Eugenia Díaz resguarda en el Museo de Historia Natural dos mil capullos rescatados de la especie cuatro espejos

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Karla Mora / El Sol de México

“Venían todos en una bolsa y en una caja, todos revueltos, con pupas que ya emergieron, otras que se las comieron probablemente los pájaros, otras que fueron parasitadas por algunos otros insectos que generalmente son moscas. Tuvimos que separarlas, venían con ramas de pirul seco”, dijo.

El cuidado de las pupas, como se le llama al estado por el que pasan las larvas antes de culminar su metamorfosis como mariposas, requirió la adaptación de algunos espacios dentro del museo, además de la selección de los capullos, para separar los aptos de sobrevivencia de los vacíos.

En el jardín del museo, ubicado atrás de una biblioteca, adaptaron cordeles como si fueran tendederos, donde colgaron las pupas en una postura adecuada para que las mariposas emerjan. Y es que en esa área hay pirules, árboles donde las mariposas suelen poner sus huevecillos.

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“Sino que viven ya escasamente una o dos semanas en espera de reproducirse que, a final de cuentas, esa es la función del adulto, porque, como huevo, vive una semana; como larva, 40 días; y ya después como adulto llega a vivir una o dos semanas”, detalló.

Estas mariposas, como adultos, duran una o dos semanas, no tienen aparato bucal desarrollado, entonces, ya no pueden libar miel y tener un largo tiempo de vida como adultos

Al poco tiempo que emergen las mariposas, las hembras esperan al adulto macho, copulan y ella vuela para buscar su planta de alimentación, donde desova. Después de fecundar a la hembra, que pueden ser hasta dos mariposas, el macho termina su ciclo de vida.

Con los días, la experta en insectos se percató de que los capullos son los alimentos predilectos de algunas aves en Chapultepec, por ello ubicó más lugares al interior del museo donde colocar las pupas, para que no estén al alcance de otros animales.

Encontró que su laboratorio tenía las condiciones de temperatura y espacio que permiten el desarrollo de las larvas. Ahí cuenta con frascos donde resguarda mariposas que no lograron estirar sus alas y, por lo tanto, están destinadas a no volar; pese a ello, sí fueron copuladas y depositaron sus huevos.

“Les puse pirul y entonces ya puso sus huevos. Ahí van a tardar ocho días y ya que emerjan las larvas les pongo pirul fresco, para que tengan de comer”, indicó. Hasta el momento ya emergieron siete u ocho mariposas, son de dos a tres diarias, lo cual calificó como alentador.

Al ser nocturna, no se dispersa mucho, tiene muchos puntitos en contra para continuar viviendo 

“Sin embargo, los supera y eso es sorprendente, a mí me sorprende su tamaño, su forma, su color, su comportamiento. Y ahorita yo estoy aprendiendo mucho de ella, porque nunca la había cultivado, nunca había visto todo el proceso, se lee y se comprende; pero no es lo mismo verlo”, expuso.

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“Es una parte de la labor del museo que no se ve, no es algo que lo comuniquemos tan seguido; pero sí es muy importante y, en este caso, es la primera vez que hacemos, al menos en los últimos 10 años, el apoyo a estos capullos (…).

“No es algo que esté abierto al público, no es algo que estemos difundiendo de manera masiva, porque, justo lo que queremos es que los capullos lleguen a buen término y que salgan las mariposas”, indicó.

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