Pie de nota | Tres son tradición
A pesar de todo lo dicho por la ciencia y la probabilidad, ocurrió el tercer mismo el mismo día del año, algo que sigue sorprendiendo a propios y extraños
Erick Ramírez / El Sol de México
Decían que el rayo no cae dos veces en el mismo lugar. Acá han sido tres.
De pronto, lo mágico es posible en este país, el de Bretón, que aseguraba que para comprenderlo se debía intentar hacerlo desde el surrealismo.
Si no es así, cómo se explican México y sus temblores los 19/9. Uno era casualidad, dos mala coincidencia, tres ya son tradición.
Para los aztecas los temblores venían de las montañas, así como las tormentas de este mes. Algo habrán sabido quienes conocieron esta tierra, desde ahora, de posibilidades improbables.
Porque el chance de que esto pasara, tres temblores en la misma fecha y casi a la misma hora, eran de menos del 0.01% según estadísticos. Sí, había un día en que no iba a temblar era el 19 de septiembre y, sin embargo, sucedió.
Mal momento para ser persona de razón porque incomprensible es lo que se ha convertido hecho en México: los 19 de septiembre a veces tiembla.
Cediendo ante el pitorreo, antes de la siesta dejé advertida a mi mujer entre broma y en serio: "si vuelve a sonar la alarma, ahora va en serio".
Todavía no se acababa de sacudir el edificio este lunes 19 cuando me vino todo lo anterior a la mente. Era más el azoro ante el evento increíble que el miedo.
Ya déjanos, Diosito. Tienes otros guerreros
Ya no se puede desacreditar tan fácil a quienes andan con miedo cuando hay un septiembre lluvioso. De pronto adivinos de clóset y supersticiosos son certeros. Ahora resulta que Mhoni Vidente tenía la razón.
El destino manifiesto de los 19/9 en México son corroborados por la data científicamente recolectada: sí, tiembla más el noveno mes.
El de este lunes 19 fue de 7.7 grados, por arriba de la norma. Queda el gran alivio de que la Ciudad de México no se vistió de tragedia como hace cinco años. De chacota no pasa.
Pero esa alarma, esa maldita alarma sísmica, es ya la campana de Pávlov para el mexicano. Suena y se contiene el aliento al escucharla, la tripa se revuelve, y entonces tiembla los 19/9. La trompeta antes del Apocalipsis.
Tales acontecimientos extraordinarios deben tener una respuesta de Estado y social.
De entrada ya no caben los mega-simulacros este día, mejor pasarlos a otra fecha menos ominosa. Porque es demasiado cruel, y hasta de mal gusto, escuchar la alarma en simulación para volverla a escuchar una hora más tarde, ahora más en serio.
"Lo agarran a uno mal parado luego del simulacro", me refirió un camarada.
Tendría ya que convertirse el día 19 de cada noveno mes en Día Nacional del Sismo.
Abrazar nuestra rareza tectónica, convertirlo en un día para evitarse edificios altos y el trabajo, de ir a la campiña, de permanecer en simulacro, de mantener las líneas de comunicación libres, de hacer yoga y respiración profunda.
Ya no se necesita de una cuarta ocasión para apreciar esta bizarra realidad nacional; sin embargo, me queda la duda de qué hacemos si dentro de un par de años vuelve a temblar en la misma fecha.
Bolillo en mano, nos vamos a la playa cada mediados de septiembre.
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