Brexit deja cruel lección
Se evidenciaron las intrigas, divisiones, ambiciones y la incapacidad de asumir riesgos dentro del Parlamento
Carlos Siula / Corresponsal
Los europeos —a pesar de sus divisiones ideológicas y de su fama de indisciplinados— sorprendieron a los británicos con una unidad que no presentó una sola fisura en su unidad.
Por lo pronto, el riesgo de reimplantar una frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica del Ulster (Irlanda del Norte) colocó en serio peligro la frágil pacificación lograda con los acuerdos del Viernes Santo en 1998.
El Brexit también alentó las ilusiones de los independentistas en Escocia y Gales, y —de hecho— planteó una grave amenaza de atomización para el reino que permanecía unido desde el siglo XVI.
El resto de Europa no saldrá ilesa: los 27 perderán entre 40.000 y 57.000 millones de dólares.
Los grandes ganadores de ese Monopoly serán, curiosamente, Estados Unidos (que acumulará 13.200 millones de euros suplementarios de ganancia), China (5.300), India (2.500), Japón (2.000) y Brasil (1.900).
El Brexit, en ese sentido, puede convertirse en un modelo teórico de ciencias políticas para comprender cómo un imperio desfallece hasta diluirse en la mediocridad de la historia.


























