Gran Bretaña pierde el control de tarifas energéticas
Rusia quema 10 millones de euros al día del gas que podría enviar a Europa; España aprueba ley para limitar el aire acondicionado; Suiza augura escasez y apagones
AFP, EFE y Reuters
La reducción del suministro y la preocupación por la guerra hicieron que los precios de la energía en Europa se dispararan de forma acelerada.
Teniendo en cuenta la tendencia, Ofgem advierte que los precios podrían agravarse de forma considerable en 2023.
En los últimos días el precio del gas rozó los niveles históricos que alcanzó a principios de la ofensiva rusa en Ucrania.
Imágenes de satélite de la central de gas natural de Portovaya, cerca de la frontera rusa con Finlandia, muestran altos niveles de calor desde el 11 de julio que, según los expertos, son la huella de esa quema de hidrocarburos.
La situación salió a la luz después de que ciudadanos de Finlandia comenzaran a vislumbrar hace semanas grandes llamaradas en el horizonte, detalla la consultora, que alerta de que la quema representa un desastre ambiental, al emitir nueve mil toneladas de CO2 al día.
La caída del suministro y el temor a cortes aún mayores este invierno ha llevado a Bruselas a urgir a los 27 países miembros a recortar hasta un 15 por ciento el consumo de gas hasta marzo de 2023 para tratar de asegurar sus reservas.
El primer ministro de la República Checa, país que preside actualmente la Unión Europea, declaró que convocará una reunión “urgente” para abordar la crisis energética, desencadenada tras la invasión rusa de Ucrania.
Suiza es de los países más ricos del mundo, pero su dependencia del gas ruso y de las nucleares francesas amenaza la nación alpina con una escasez de energía o incluso apagones este próximo invierno.
Con cientos de plantas hidroeléctricas esparcidas por los Alpes, Suiza produce energía de sobra durante los meses de verano. Aunque al llegar el frío, debe recurrir a la importación.
