Un robot educará a los presos
En la ciudad de Lima, un androide llamado Jovam ingresó a la cárcel de Lurigancho, considerada la más poblada de Perú, para apoyar a los maestros en la educación de los reos
Diego Torija
Jovam es un robot que recién ingresó a la cárcel limeña de Lurigancho, que es la más poblada de Perú, con el objetivo de apoyar a los maestros en la educación de los presos.
El aparato cuenta con un cuerpo de fibra de maíz, sus ojos parpadean cuando habla, y es capaz de responder a preguntas sobre objetivos de desarrollo sostenible e incluso habla el idioma alemán.
La llegada del robot Jovam coincidió con el regreso de las personas privadas de su libertad a las aulas.
El androide biodegradable fue fabricado con desechos electrónicos reciclados que servirá como un estímulo y complaciente didáctico para la educación de los internos de la penitenciaria.
El coordinador de Arte y Cultura del INPE, Anibal Martel, destacó que Jovam convirtió a Lurigancho en el primer centro penitenciario del mundo en tener entre rejas a un robot.
"Jovam escucha la pregunta, busca la información en su base de datos y te la brinda", declaró su creador, quien ahora anhela replicar la experiencia piloto de Lurigancho en otras cárceles del país.
La presencia de Jovam despierta de inmediato la atención de los internos del penal, quienes se le acercan a escucharlo hablar con su voz metálica, a medio camino entre el asombro y la perplejidad.
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