Bosques contra la sequía
Si el 2023 fue un año de sequía extrema y severa para 111 de los 113 municipios michoacanos la probabilidad de que el fenómeno se repita entre marzo y abril del 2024, según los expertos, es del 80 %, lo que incrementa la intensidad de la alarma y la preocupación social.
La crisis por el agua que ya vivimos y que se agudizará en los próximos años está estrechamente relacionada con esta anormalidad ambiental y con la tolerancia a los agentes productivos que arrasan con bosques y la cubierta vegetal.
De muy poquito servirán los 375 millones del Faeispum para obra hídricas que colectarán agua para la población, cuando hoy el agua de Michoacán se encuentra privatizada en más de 40 mil hoyas en la franja aguacatera y en las zonas de producción de frutillas.
El agua y los bosques van de la mano, son inseparables, cuando rompemos esa relación como lo hemos hecho en Michoacán, nos aplasta la sequía. Queremos atacar la sequía cuidemos y sembremos más bosques. ¿Es tan difícil comprender esta obviedad?