El ahorro, una historia de miedo
Llegó la temporada de miedo, sustos, historias de terror, Halloween y día de muertos; así que es momento de hablar del ahorro, a propósito del recién pasado 31 de octubre, Día Mundial del Ahorro.
A ver, empecemos por responder la pregunta de cuánto tiene usted ahorrado, o más bien, vamos desde el inicio, ¿tiene ahorros?, si su respuesta es en sentido afirmativo, entonces responda ahora, a cuánto ascienden sus ahorros.
Ahora, esa cantidad que acaba de traer a su pensamiento, como ¿para qué le alcanza? Sí, para una casa, para un auto, para su retiro, para un abono a capital de un crédito grande, para salir de una deuda mayor, o para hacer frente a los gastos de una cirugía.
O para un evento social, los quince años de sus hijos, un viaje, los estudios universitarios, cambiar el impermeabilizante de su casa, pintarla de nuevo, para la despensa de un mes, o para sobrevivir un mes o dos sin empleo.
¿O para nada de lo anterior?, porque si es así, entonces usted no tiene un ahorro, o no puede decirse que es un ahorrador, sino que entre sus curiosidades tiene un “cochinito” o un “guardadito de ropero, o de bajo el colchón”.
Que dicha encuesta señala que el 57.3 por ciento de la población que se considera como ahorradora, es considerada en este rubro porque tiene ahorrado el equivalente a una quincena.
Y que, acorde con otros datos que reveló la misma encuesta en el mismo período, solo el 10.3 por ciento de la población ahorradora tiene un ahorro que equivale a tres meses de sus ingresos.
Es decir, con esa cifra estamos lejos de podernos decir con orgullo que somos ahorradores, y que por qué motivo.
Pues porque esa suma difícilmente nos puede resolver una emergencia, sacar de un apuro o brindarnos tranquilidad, que es lo que buscamos con el respaldo de un ahorro.
¿Entonces en dónde es que, con honestidad, estamos parados en materia de ahorros?
Haciendo parecer que es la falta de conciencia y de previsión, lo que nos tiene hundidos en meses sin intereses, gastos superfluos, y en esa constante necesidad de solicitar crédito, abriendo un hoyo para tapar otro.
Pues porque reconocer que ahorrar es imposible, haría ver el escenario, como que estamos en crisis económica por enésima vez, o que el dinero no alcanza porque las cosas están cada día más caras.
O porque vivimos deudas eternizadas por la usura sin que nadie diga nada, a los de cuello blanco, quienes tienen por misión, prestar, prestar y prestar el dinero ajeno.
www.elbarzonrc.org
elbarzonrc@yahoo.com.mx
@terecarbajal












