Lealtad a ciegas para ganar una guberntura
Porque así es la política en todos lados Rocío Nahle aún no es gobernadora electa y tomará posesión hasta diciembre, pero su sucesión ya empezó.
Manuel Huerta y Ricardo Ahued salen a la cabeza en esta larga carrera con vallas y otros obstáculos, aunque en los próximos cinco años puede haber volteretas.
Por supuesto ahora no hablarán de eso, estarán concentrados en sus respectivas actividades, uno aún como alcalde y luego como secretario de Gobierno y el otro como senador ya con casa de atención en Xalapa.
Solo Patrocinio Cisneros en medio de su soberbia derivada del poder acumulado y Cuitláhuac García, por su desconocimiento de la política –y otros cuatro acelerados- creyeron que no sería Nahle.
Hoy en la 4T se arranca sin nada para nadie. Están los morenistas locales, dependiendo de la gobernadora entrante, y nadie con gran fuerza a nivel central.
Nahle logró la candidatura porque sirvió con lealtad ciega a López Obrador.
Así es que quienes, por parte del gabinete estatal, jueguen en la sucesión deberán tener lealtad 100% hacia ella y radicalizarse cuando sea necesario.
Doscientos doce alcaldías estarán en juego y deberá ganar la gran mayoría, para mostrar que tiene el control político en Veracruz.
Tiene todo para conseguirlo. La inercia de las elecciones de este año, los programas sociales, un OPLE e INE amigos y otros factores, pero a ver qué resultados obtiene.
...












