Análisissábado, 4 de mayo de 2019
Un Manto de Alegría
Deseo terminar esta reflexión dejando este versículo en su corazón: “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría” (Salmo 30:11)
Estimado lector, crea en Dios, sea feliz en este mundo, y un día vaya al cielo.
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