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Análisismartes, 22 de abril de 2025

CÚPULA / Sheinbaum frente a las desapariciones

La referencia es tan necesaria como ilustrativa. La cita ocurrió en los últimos días de septiembre de 2014. A unos días de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa el presidente Peña Nieto convocó a una reunión de emergencia.

Las consecuencias sociales y políticas fueron devastadoras. Bajo la consigna “Fue el Estado” el país se estremeció. Miles de jóvenes salieron a marchar en las calles de decenas de ciudades y en la capital la concentración fue la más grande en décadas.

El costo histórico de proteger a Aguirre por el crimen fue descomunal.

El lector debe saber que el término desaparición forzada se refiere a actos del Estado o gobierno. Es decir, crímenes que se ejecutan por órdenes de agentes políticos, militares o policiacos.

Dos grandes conflictos tuvo Peña Nieto, los 43 desaparecidos y la casa blanca. A partir de ese momento el tricolor perdió toda posibilidad de continuar en el poder.

Una crisis social de magnitud histórica provocada por una desaparición forzada le abrió la puerta a la izquierda de López Obrador quien pudo caminar sin obstáculos hacia Palacio Nacional.

Ironías de la historia. Ahora el régimen de la Cuarta Transformación enfrenta una encrucijada internacional precisamente por las desapariciones forzadas.

En próximas fechas el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de Naciones Unidas determinará si lleva el caso mexicano ante la Asamblea General; es decir el pleno de la ONU.

Los miembros del referido comité señalan que en nuestro país se registran más desapariciones que en cualquier escenario bélico del orbe. Es un fenómeno criminal que ni siquiera ocurre en Afganistán, Gaza o Ucrania.

Es imposible ocultar la participación de agentes del Estado ya sea por acción directa o por encubrimiento. A estas alturas tratar de negar la catástrofe humanitaria es inútil. Simplemente no se puede cubrir el Holocausto mexicano.

La verdad está constituida de una sustancia que no se evapora, no se diluye, ni se fragmenta.

Incluso tiene una singular relación con el tiempo. Todos los elementos de la existencia se desintegran con el paso de los años. Lo único que permanece después de lustros es la verdad. Incluso se endurece y solidifica con las décadas.

Sheinbaum tiene la responsabilidad de aceptar ante Naciones Unidas que las desapariciones forzadas son una realidad y someter a la justicia mexicana e incluso ante la Corte Penal Internacional a algunos de los responsables.

El costo de negarlo la llevaría a la defenestración histórica.

Al tiempo.

cupula99@yahoo.com

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