EN PUNTO
Luna Porquillo encabezó un contingente de alrededor de 70 personas que, vestidas de blanco, caminó por algunas calles del centro histórico de ese municipio cholulteca para exigir paz y seguridad.
El problema, para la otrora candidata, es que no juntó ni a 100 manifestantes.
Con todo y que organizó un recorrido estratégico:
De la Calzada Guadalupe, en el corazón del municipio, partieron con dirección a la presidencia municipal. Caminaron sobre la avenida Miguel Hidalgo hasta llegar a la Plaza de la Concordia.
El objetivo era hacerle ruido a la alcaldesa Tonantzin Fernández Díaz, que cuando fue informada del número de supuestos inconformes debió haber sonreído de gusto.
Si Roxana Luna quiere volver a pelear la presidencia municipal dentro de año y medio, y antes ganar la candidatura por el partido que sea que tenga en la mira, que ya no podrá ser el PRD, tendrá que convocar a muchas más que solo 70 personas.
A propósito.
Otro personaje público que anduvo en esa caminata de protesta fue Alejandro Oaxaca Carreón, expresidente de San Pedro Cholula y varias veces después aspirante al mismo cargo.
Lo curioso es que, hasta donde se sabe, el exedil simpatiza con Morena (por así convenir a sus intereses en este momento político del país) y quiere seguir dentro de ese partido para, desde ahí, buscar la oficina que hoy ocupa Tonantzin Fernández.
Su asistencia tampoco sirvió para nutrir al contingente.
La alcaldesa debe estar muy contenta este día.
Parece no tener rivales de peso por ahora.
* * *
El hecho es lamentable, y tendría que llamar la atención principalmente de los ocupantes de dos de las principales oficinas gubernamentales de este estado.
Uno, el secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez González.
Y otro, la secretaria de Movilidad y Transporte, Silvia Tanús Osorio.
A los dos personajes corresponde dar por terminadas las carreras de autos que se realizan en esa vía de comunicación, la más transitada e importante de la zona metropolitana de Puebla.
No es novedad que ahí se susciten arrancones y carreras.
Tampoco que haya choques con saldos fatales.
Lo mismo pasa en el bulevar Hermanos Serdán.
Desde hace años.
Trabajar de madrugada puede ser cansado y agotador, pero tendrían que hacerlo para hacer cumplir la ley y salvar vidas.
La muerte de dos jóvenes y la situación crítica de una más tendría que servir por lo menos para realizar estrategias encaminadas a ponerle un fin a ese fenómeno.
El vicealmirante, que conoce bien la Atlixcáyotl, debe saber cuándo, cómo y a qué hora se dan las “carreritas”.
Y si no, entonces sí que estamos en problemas.















