EN PUNTO
Germán Reyna y Herrero fue ungido sin contratiempos.
Sergio Salomón Céspedes Peregrina lo tuvo bien claro.
Al auditor lo pone el gobernador.
Por eso él solo puso un encargado de despacho cuando sacó de esa misma oficina a Amanda Gómez Nava, la auditora que había sido impuesta por Barbosa tras la salida y el posterior encarcelamiento de Romero Serrano.
Como gobernador sustituto, para encabezar un periodo de solo dos años, Céspedes Peregrina dejó la mesa limpia, para que viniera su sucesor y, como lo ha hecho ya, designara a un personaje de todas sus confianzas.
Ese personaje se llama Germán y se apellida Reyna y Herrero.
“No pertenezco a ningún partido político”, dijo el nuevo auditor minutos después de su nombramiento.
“Mi trabajo va a ser imparcial, va a ser con transparencia”, añadió.
Nadie ha dicho que pertenezca o milite en Morena.
Pero tampoco necesita hacerlo para que podamos saber de qué lado estará su corazón… y su amor por Puebla.
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Pese al cantado encumbramiento del nuevo auditor, la sesión del pleno del Congreso para hacerlo tuvo detalles interesantes.
La votación se dio entre reclamos de la bancada panista.
En el patio del Palacio Legislativo, Susana Riestra Piña acusó que la sesión del pleno tuvo “vicios de origen” y puso en duda la legalidad del nombramiento de Reyna y Herrero.
Evidentemente, los cinco diputados votaron en contra: Marcos Castro Martínez, Rafael Micalco Méndez, Celia Bonaga Ruiz, Luana Amador Vallejo y la propia Susana Riestra.
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¿Qué pasó con las dos diputadas presuntamente opositoras ajenas al PAN?
Este es el otro dato curioso.
Fedrha Suriano Corrales, de Movimiento Ciudadano, votó en abstención.
Eso no sorprendió a nadie.
Ya se sabe que los dirigentes de MC se mueven según las circunstancias e intereses políticos del día.
¿Y Delfina Pozos Vergara, la única legisladora que (por ahora) le queda al PRI?
Delfina Pozos, estridente opositora al régimen dominante en los comienzos de la legislatura, no llegó al Congreso.
Tal vez ponga de pretexto alguna visita al médico, pero se cree que sigue deshojando la margarita para decidir si se va del PRI o no.
Y en caso de hacerlo, a qué bando brincar, si al del partido blanquiazul o al de los emecistas.
Seguramente por eso no quiso incomodar a la 4T.
No vaya a ser que termine queriendo ser su aliada.















