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Análisismartes, 3 de febrero de 2026

EN PUNTO

“Ni sueñes ‘Nacho’ con la idea de ser gobernador, en la sucesión de 2030, porque no lo permitiré”.

Ese pareció ser el mensaje que el gobernador Alejandro Armenta Mier le propinó al senador Ignacio Mier Velazco unas horas después de su ascenso como coordinador de los legisladores morenistas en la cámara alta del Congreso de la Unión.

Repasemos el posteo publicado desde la cuenta del mandatario estatal en la red social X, el domingo 1 de febrero:

Felicito al legislador poblano y a mi primo, @NachoMierV, por su nombramiento como coordinador de las y los senadores de @MorenaSenadores, en el @senadomexicano.

Que la conducción de este importante encargo se refleje en bienestar para las familias mexicanas y poblanas, siempre bajo los principios de la 4T.”

Olvidemos los parabienes y concentrémonos en “mi primo”.

Hasta antes de que Morena, a instancias de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, decidiera poner fin a la herencia del poder político entre cónyuges y familiares, Armenta Mier era reacio a hablar del parentesco con Mier Velazco.

Las diferencias entre ambos no son un secreto.

En corto han sido reconocidas por los dos.

Por eso no sorprendió mucho el posteo del gobernador.

Llamó la atención, sí, que esta vez emitiera el mensaje en público y a título personal.

Pero así es el estilo de Armenta: directo.

Le dijo primo para que recuerde que tiene por delante un impedimento para ser candidato a gobernador establecido por el partido en el que militan en mayo del 2025.

Y lo hizo, además, en una coyuntura importante: justo cuando el nuevo nombramiento, presumiblemente ordenado o por lo menos avalado por la presidenta de México, lo puso en un sitio político de privilegio para alimentar y reforzar sus aspiraciones.

Ahora tocará a “Nacho” Mier ver cómo hacer frente a ese candado que lo dejaría fuera de la disputa electoral dentro de cuatro años.

Porque sí, de que quiere, quiere.

* * *

También, muy a pesar de Olivia Salomón Vibaldo, Sergio Salomón Céspedes Peregrina y José Chedraui Budib, los otros tres actores importantes en el tablero.

El ascenso, derivado de la caída de Adán Augusto López Hernández, debió potenciar sus objetivos y lanzar a la estratósfera sus cavilaciones.

Es normal.

Sin embargo, mal harán en celebrar por anticipado.

La coordinación de senadores podría no durar para siempre.

Ignacio Mier tiene que ganarse la confianza de la presidenta para permanecer ahí, en el primer círculo de aliados y colaboradores, empoderar su figura, y luego, si lo consigue, pensar en el futuro.

Para empezar, tendrá que sacudirse el hedor de Adán Augusto.

Después, evitar la autopromoción usada en el pasado reciente, que solo le provocó una fuerte frustración, cuando se definía a sí mismo como “amigo del presidente”.

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