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Análisismiércoles, 8 de abril de 2026

EN PUNTO

La denuncia no es menor.

Representantes legales y familiares de algunos reclusos recurrieron a El Sol de Puebla para exponer el problema que ahora mismo ocurre en aquella prisión del suroriente de la ciudad.

Así está la cosa:

Artículos de higiene personal, como papel higiénico y champú, así como frutas y verduras, han sido restringidos para su ingreso al centro de reinserción social.

Veamos un ejemplo.

Los familiares de las personas privadas de la libertad no pueden dejar huevos a sus parientes, pero sí pueden darles dinero para comprarlos en la dichosa tienda, ¡a 15 pesos por pieza!

Por supuesto, podemos seguir con los ejemplos, como el de la botella de Coca-Cola de dos litros, cuyo costo, otra vez dentro de la prisión, es de 200 pesos, contra solo 50 pesos que vale fuera de ella.

Algo tendrá que hacer el secretario de Seguridad Pública del gobierno del estado, Francisco Sánchez González, para terminar con estos abusos.

De entrada, investigar bien, y no solo quedarse con la versión que le dé el director Jorge Ortiz Delgadillo, quien podría, tratar de alterarla a su conveniencia.

La diferencia de precio de los productos que se venden dentro del penal son considerables, y escandalosas si se toma en cuenta el acumulado de artículos que compra un solo reo durante un año.

¿A poco las grandes marcas comerciales venden más caros sus productos a los penales?

¿Será que Coca-Cola, por ejemplo, o Bimbo, cobran una suerte de arancel penitenciario a los gobiernos de este país, por el solo hecho de llevar su mercancía a los centros de reclusión?

¿Qué necesidad tiene la autoridad carcelaria de inflar los precios de esa manera, si no fuera por un negocio de jugosas ganancias para una o unas personas en particular?

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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