Implosión
Adán Augusto es síntoma inequívoco de la crisis por la que atraviesa la cúpula de empoderados personajes que dejó el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
El momento político de Adán Augusto es delicado, la sospecha lo abraza y los señalamientos sin denuncias formales hasta ahora, lo llevan a la auto proyección perfecta de la orfandad política.
Por ello, el “hermano a toda prueba” del ex mandatario federal ya es visto dentro y fuera de la 4T como el síntoma que mejor retrata la enfermedad que crece y se agrava de forma acelerada en Morena.
En otro momento, ese especialista anglosajón no tendría forma de siquiera sugerir, sin embargo, hoy el laboratorio clínico de resultados es suyo y por tanto, tiene las pruebas de sus afirmaciones.
El país no solo está enfermo, su cuadro clínico es de gravedad por una septicemia de corruptelas que han acelerado su descomposición gracias a “terapias” que prometían exactamente lo contrario.
Los escándalos de corrupción heredada que se exhiben incluso desde el propio gobierno federal confirman el delicado escenario que se vive en el círculo político y de seguridad del primer nivel en México.
Lo que no sabíamos y tampoco era imaginable, es que esta crisis haya comenzado a implosionar a tan solo meses de que AMLO dejara el poder.
La mandataria tiene en sus manos, la decisión histórica.
















