Gracias eternas, Manolo Lapuente
La afición enfranjada rindió homenaje a su leyenda en el Estadio Cuauhtémoc: una noche de aplausos, boinas y gratitud eterna para Manolo Lapuente.
Marian Flores Vazquez
Los jugadores de La Franja y la Máquina Cementera pisaron el césped del dos veces mundialista portando una boina, y en la fotografía oficial posaron con una lona con la imagen de Lapuente y nuevamente el “Gracias eternas, Manolo”.
Así, bajo las luces de la casa del Club y el eco de los aplausos, Manuel Lapuente recibió el adiós que merece una leyenda. Su figura trascendió el banquillo y se convirtió en parte del alma del Puebla.
¿El Estadio Cuauhtémoc debería cambiar su nombre a Manolo Lapuente?
Como se ha dado a conocer desde hace varios días, los Enfranjados han estado reuniendo firmas como petición para que el estadio lleve el nombre de quien algún día los hizo felices y les dio la dicha de ver al equipo de sus amores ser campeón.
Muchos están de acuerdo. Para ellos, Lapuente es más que un técnico: es un símbolo del Club Puebla. Renombrar el estadio sería el homenaje perfecto para el hombre de la boina.
Y aunque su voz ya no se escuche en la banca, su legado seguirá vivo en cada gol, en cada aplauso, en cada niño que sueñe con vestir los colores de La Franja. Porque hay nombres que no se olvidan. Y el de Manolo Lapuente, sin duda, es uno de ellos.




























