Localdomingo, 19 de marzo de 2017
Nopalito, el robot poblano que participará en competencia en E.U.
Fue creado por estudiantes de preparatoria
Carolina Vega
TRABAJO EN EQUIPO

Medio centenar de preparatorianos del Tecnológico de Monterrey campus Puebla ha trabajado durante semanas en el robot Nopalito, cuya calidad y seguridad de manufactura les llevará a la final de FIRST Robotics Competition, que se celebrará el próximo abril en Estados Unidos.
Rafael Arteaga Velasco, docente del departamento de Creatividad, Ciencias y Matemáticas del Tecnológico de Monterrey campus Puebla, abre despacio una pequeña habitación del edificio de Preparatoria. Al interior de la sala, desde la que aún se escuchan voces apagadas de los alumnos que toman clases en aulas aledañas, se ven algunas mesas, herramientas en el suelo y un amasijo de hierros envuelto en plástico.
Esta última estructura, de 81 centímetros de altura, 130 de largo y 120 de alto según calcula Jacob Samuel Piñataro Muñoz, también profesor de la universidad, es Nopalito. “No hay una razón en realidad para que se llame así, los alumnos lo eligieron”, sonríe Arteaga Velasco. Aunque los dos maestros fueron los encargados de supervisar este proyecto de robótica, tomaron en conjunto prácticamente todas las decisiones con los estudiantes.
La primera fue participar en FIRST Robotics Competition, animados por los buenos resultados que obtuvo la institución el año pasado, al alzarse como subcampeona regional. “Aquí en México llevamos aproximadamente 10 años que otros equipos están participando, nosotros como Tecnológico de Monterrey campus Puebla es apenas nuestra segunda temporada pero los resultados que hemos tenido han sido muy buenos”, relata.
El desafío era, explica Piñataro Muñoz, crear un robot capaz de relacionarse con esferas, globos o cuerdas. “El robot tiene tres mecanismos: recolecta pelotas y las deposita, recolecta un engrane y lo lleva a una nave que simula un globo aerostático donde un piloto lo sube para darle presión a ese globo, y se cuelga de una cuerda soportando todo su peso alrededor de tres segundos”, enumera sobre la estructura, que espera precintada su envío a Houston, Texas, donde se celebrará la final de la competencia.
Durante seis semanas los preparatorianos crearon no sólo el robot, sino todo un proyecto global en torno a Imperator 5887, el nombre del equipo. Mercadotecnia, búsqueda de patrocinios y divulgación en redes sociales convirtieron a la robótica en sólo una parte más de la planeación. “Este concurso no es nada más de robótica, la robótica es el pretexto porque tiene la finalidad de promover el trabajo en grupo”, comenta Arteaga Velasco, antes de ofrecer una botella de agua con el logo oficial del grupo.
El esfuerzo fue recompensando en el torneo regional celebrado en Toluca, Estado de México, con el premio a mejor calidad, el reconocimiento a mejor seguridad de manufactura y un pase directo a la final, prevista del 19 al 22 de abril. Unos galardones que, asegura, son fruto de la unidad mostrada por los preparatorianos.
“Lo más difícil es ser un equipo, que todos sepamos escuchar y construir, empatar las ideas para un sólo objetivo que es construir un robot, el robot es el resultado de todas las aportaciones de un equipo, en el robot se quedan sonrisas y en el robot se quedan también frustaciones, tristezas”, apunta Piñataro Muñoz.
Durante los casi dos meses en los que se gestó Nopalito, la universidad -ayudada por recursos obtenidos de patrocinios- invirtió alrededor de 20 mil dólares. Aunque si ganan esta final disfrutarán de becas para cursos en las mejores universidades, el verdadero premio es el compañerismo aprendido.
“Es la pasión, no se trata de hacer algo extraordinario, porque realmente no hicimos un robot extraordinario sino que con pocos recursos, con ingenio, con ideas consensuadas y con una buena estrategia se pueden lograr las cosas”, señala su compañero antes de cerrar con llave de nuevo la puerta de la sala.