Conexiones / Inocente Palomita
Y aunque muchos niños y la verdad es que algunos adultos también, solo conocen este día por el clásico “¡caíste, inocente palomita!”, la verdad es que detrás de esas carcajadas hay una historia larga, curiosa y llena de magia.
Hay un origen que comenzó triste… hace muchos siglos, este día era un recordatorio serio y espiritual. La tradición cristiana lo dedicó a los Santos Inocentes, aquellos pequeños que sufrieron por decisiones crueles de un rey llamado Herodes.
Ese recuerdo es parte de nuestra historia y merece respeto. Pero el mundo, a veces, transforma el dolor en algo luminoso…y así es como terminó siendo una fiesta llena de risas.
¿Y qué hacían? Se preguntará Usted querido lector. Y es que hacían algo tan simple como maravilloso, invertir el mundo por un día. Suena loco ¿No?
Era una celebración para liberar tensiones, para recordar que el poder no es eterno, y que la risa también es una forma de equilibrio.
Con los años, esta tradición medieval, un poco traviesa he de decir, un poco irreverente, se mezcló con el 28 de diciembre, hasta convertirse en lo que hoy conocemos como un día donde la inocencia se honra con alegría.
Pero y ¿Por qué hacemos bromas?
Porque la inocencia tiene un valor enorme, como lo es la confianza que se deposita en quienes nos acompañan en este trayecto llamado vida.
Creer en lo que nos dicen, sorprendernos, dejar que el corazón se abra sin miedo… eso es un regalo que los niños poseen naturalmente, y que los adultos tratamos de cuidar como un tesoro.
Las bromas de este día no nacieron para lastimar, sino para recordarnos que todavía podemos jugar, que aún somos capaces de creer aunque sea por un instante, que la risa puede ser un puente entre corazones.
Por eso, cuando te digan que tu perro habló, que la escuela se canceló porque nevó en pleno desierto, o que encontraron oro en el patio… no te enojes.
¡Mejor sonríe!
Significa que alguien quiso compartir un momentito de alegría contigo.
Para los pequeños del hogar. Las bromas deben ser como las plumas de un ave, suaves, ligeras y divertidas, y es que lo más bello no es el truco, sino la risa que viene después.
Este día celebra la inocencia que vive en ustedes, la que ilumina los hogares, la que nos recuerda a todos los adultos lo maravilloso que es creer.
Para los grandes que ya no caen tan fácil
Cada vez que caes en una broma, aunque sea una chiquita, significa que aún tienes un pedacito de alma de niño. Y eso, créeme, es una bendición. Como dijo un viejo pensador que entendía la fuerza de la risa, “La alegría no es un adorno; es un acto de resistencia.”
Así que ríe, juega, cae en una broma, inventa otra. Porque este día no nació para engañar…sino para celebrar la inocencia que todavía vive dentro de nosotros.
Gracias por su lectura. Que estas conexiones nos sigan acercando.
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