Análisissábado, 21 de octubre de 2017
ENTRE DIMES Y DIRETES
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No es lo mismo un dicho que un refrán o un direte, pues los refranes son frases cortas que a veces forman un pequeño poema de dos versos, son de origen bastante antiguo y se mantienen en la memoria popular, mientras que los dichos cuyo origen suele ser incierto casi siempre son tomados de una obra literaria y sin importar si son dichos o refranes vivimos entre ellos, porque los diretes son aquellos que dicen que dijimos o dejamos de decir entre familia, amigos o trabajo, así que sin necesidad de complicarse por los orígenes vivimos con ellos, por eso aún recuerdo cuando por generaciones nos han dicho "tengo ojos en la nuca" y te estoy viendo, o mala yerba nunca muere, ahora que si lo que buscas es protección puedes decir "a buen puerto se va por leña". Como suele suceder cuando en un Festival Cervantino se te pasan las copas, no dudes que te toque bailar con la más fea y aunque lo justifiques y sigas firme sin bajar la guardia cuando el río suena es porque agua lleva a pesar que cada loco siga con su tema. Convencida estoy que algunas figuras públicas son suertudas sin recordar que donde manda capitán no gobierna marinero y se salen del guacal haciendo tonterías llamadas fechorías tomando lo ajeno como en el caso de Pemex y muchos más, sin comprender que entre más, más amarillo y aunque el caballo haya sido regalado siempre debe mirarse el colmillo pues por muy caballero que se sea si se repite, repite y aunque no le hayan dado gato por liebre alguien tiene que pagar los platos rotos sin importar cuántos estudios tenga y por cuánto tiempo se haya quemado las pestañas siempre será el mismo que viste y calza y cuando el tiro sale por la culata aunque seas director, procurador o magistrado por mucho que vayas al grano ni con la espada de Demóclenes te libras y te irá de mal en peor, ya que la excepción confirma la regla aunque te rasgues las vestiduras aprendiendo que favor con favor se paga y si no aprendes a pagarlos probablemente te caerá el chahuistle sabiendo que mal de muchos es consuelo de tontos, así que a buen entendedor pocas palabras y al mal paso darle prisa y camarón que se duerme se lo lleva la corriente y con el paso del tiempo sólo nos queda recordar que como me ves, te verás y como te ves, me vi y agua que no has de beber déjala correr porque al final de esta vida Dios castiga sin palo ni rejo y le da pan al que no tiene dientes sabiendo que no por mucho madrugar amanece más temprano y aunque el fin justifique los medios el que a hierro mata, a hierro muere y el que nació para maceta nunca se mueve del pasillo porque el hábito no hace al monje y el que calla otorga y muere a pesar del silencio de otros. Así que también encontramos en el camino a la Presidencia que el que persevera alcanza y guerra avisada no mata soldado, por increíble que suene hay quien desea tapar el sol con un dedo y damas que no captaron que las cosas caen por su propio peso y lo que se hereda no se hurta por más que nos caiga del cielo así que quien no aprieta deja escapar y quien aprieta de más ahoga, por lo que vale más pájaro en mano que ver un ciento volando ya que a rey o reina muertos siempre habrá nuevo rey puesto, por lo que se debe entender que al caído caerle y aunque, éste o ésta, haya creado fama, si se echa a dormir sin comprender que el mundo es un pañuelo y que el pez por la boca muere aunque a buen árbol se arrime no habrá buena sombra que le cobije, por eso, jamás olvidar que el que la debe, la teme y el que la hace la paga más temprano que tarde aunque crea que el que ríe al último ríe mejor o que el que pega primero pega dos veces, así que más vale que temeroso deba estar porque en juego largo hay desquite y en boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso a pesar que crea que hierba mala nunca muere ignorando que a cada capillita le llega su fiestecita y que mal acaba lo que mal empieza pues la carga hace a la mula andar y una cosa piensa el burro y otra el que lo está enjalmando y siempre vienen unas de cal por otras de arena.
Como para estar guindando es mejor caer y en casa del jabonero el que no cae resbala, no me gusta decir de esta agua no he de beber por lo que prefiero despedirme a tiempo para volver a ser invitada, conociendo que entre el cielo y la tierra no hay nada oculto y del dicho al hecho hay mucho trecho así que ya con esta me despido para que no me echen al olvido agradeciendo su lectura y comentarios en angeldesofia@yahoo.com.mx