Solarium / ¿Y ora pa’ dónde?
El gobernador Ricardo Gallardo Cardona blofea cuando dice que su partido tiene cuando menos diez personajes capaces de ganar la elección de gobernador en 2027.
La suerte de los aspirantes a gobernar el estado se encuentra ahora desligada de la voluntad gallardista. La capacidad operativa del grupo político al mando en San Luis está disminuida.
Rosa Icela Rodríguez tiene tiempo suficiente para sopesar qué le conviene más, la Secretaría de Gobernación o la gubernatura de San Luis. Donde está puede controlar los hilos potosinos. Pero debe analizar varios escenarios.
Hay tiempo suficiente para que se despejen las interrogantes actuales. Baste por ahora registrar los efectos de las disposiciones contra la reelección y el nepotismo, y observar los nuevos escenarios para el futuro de San Luis Potosí.
A PRUEBA DE FUEGO
La historia contemporánea de nuestra capital tiene, entre sus registros importantes, los casos de incendios que preocuparon en el pasado a sus habitantes.
A principios de la semana que concluiremos hoy, un terreno que fue propiedad de Química Delgar en la confluencia de Valentín Amador y carretera a Matehuala, fue escenario de impresionante incendio cuyas pérdidas solamente fueron materiales.
El riesgo de que esta vez quede en el olvido esa petición de apoyo, tiene las mismas posibilidades de que, por ejemplo, San Luis vuelva a tener otro incendio -accidental o provocado- con daños imposibles de predecir.
Hoy día, ninguna respuesta ha sido escuchada. El comandante Duque se cansa de alertar a las autoridades para prevenir futuros siniestros en el centro de la ciudad convertido en una bomba de tiempo.
Edificios que fueron habitados en el pasado hoy albergan toneladas de material inflamable como rollos de telas, pacas de ropa colocadas en estantes de madera y con redes eléctricas improvisadas.
Sin embargo, no se dispone de una red de agua con capacidad para que se conecten los equipos de los bomberos en la zona céntrica de la ciudad. Las grandes plazas comerciales disponen de esos grifos, pero nadie hace pruebas de mantenimiento para casos de emergencia.
Sería una exageración pedir que se construya una unidad médica especializada en atender quemados, pese a lo indispensable de su existencia. No hay duda de que estamos hechos a prueba de fuego.
EL COTARRO POLÍTICO
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