elsoldesanluis
Análisisviernes, 27 de marzo de 2026

Un camino hacia el Padre / « Vida interior »

Síguenos en:whatsappgoogle

Beato Moisés Lira Serafín

El beato Moisés Lira no se deja llevar por la actividad exterior. Para él lo importante es vivir en su interior unido a Jesús y con Él al Padre en el Espíritu Santo. Leemos en su Diario:

«Oh Espíritu Santo dame al Padre y al Verbo y permanezcamos siempre unidos, Vida Interior. Mi creador y yo, todo lo demás es nada.

No tomemos parte excesiva en aquello que nos ocupa, de tal manera que nos absorba, no; porque Dios tiene derecho de no ser olvidado en cada una de nuestras acciones. Oh, y cómo no lo ha de tener, si es mi Dios, mi Amigo, mi Compañero, mi ayuda y mi Único Amor. Oh Dios mío, hazme loco de amor como Tú lo estás por mí».

Aparte de la misa por la mañana en diferentes comunidades religiosas, en ese tiempo de recogimiento para su Profesión Perpetua, tenía en casa otras ocupaciones materiales que no tenían nada que ver con el apostolado, las hacia con gusto y unido a Jesús en Nazareth. Con generosidad servía en lo que se ofrecía sólo para santificarse.

«Tengamos espíritu de fe, es decir, tener el hábito de ver todo en Dios y a Dios en todo. A medida que se avanza, todo se simplifica, se comprende mejor que toda la realidad de las cosas está en lo interior y que si las formas de nuestras acciones varían, nosotros no tenemos que hacer más que amar a Dios, santificarnos y darnos a las almas».

Con estas humildes reflexiones conserva su alma en paz, fuera la que fuera su ocupación:

«La paz es una gran ciencia, está cerca de nosotros y, más aún, está dentro de nosotros. Es un ser viviente, real, agente, amante, es el Don de Dios, es Dios mismo.

Un alma santa, no es más que un alma sometida libremente a la Voluntad de Dios. No nos pide más. Lo demás él lo hará».

El padre José Guzmán Ponce de León Misionero del Espíritu Santo nos dice: «Moisés comprendió su misión de pionero, fue coronado con la virtud de la fe. Moisés fue verdaderamente hijo primogénito del Padre Félix de modo notable, sobre todo en la fe.»

- Pedir todos los días a Nuestro Señor por María, que nos haga muy pequeños, es decir humildes, confiados en Él, abandonados.

- Vigilar la oración, no perdiendo el tiempo, recogidos, humillémonos y unidos a María, conversemos y unámonos a Dios nuestro Señor como un hijo con su Padre.

- Seamos callados. Cortar terminante, todo pensamiento inútil o inquietante, sobre todo cuando nos humillen o nos lastimen, dejemos de estar revolviendo.

- Procurar son suavidad estar atentos a nuestro Señor siempre, en todo, amorosos como podamos.

- Procurar buscar y hacer el agrado de nuestro Señor en todo y siempre.»

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias