“Bolear calzado, un don que Dios me regaló”
Jorge Alonso Borjas tiene casi cuatro décadas aseando el calzado de potosinos, turistas y algunos personajes de la vida pública y política de la ciudad…
Patricia Azuara
Jorge Alonso Borjas tiene casi cuatro décadas aseando el calzado de potosinos, turistas y algunos personajes de la vida pública y política de la ciudad…
Para él, este oficio es un don que Dios le regaló, y con el que puede obtener los recursos económicos que necesita para vivir.
Un cepillo, un pequeño pedazo de franela y las ganas de salir adelante, han sido sus aliados durante los últimos 36 años.
Sin quejarse, platicó que trabaja 12 horas al día y que a pesar de que el negocio cada vez es más complicado, está orgulloso de ganarse la vida honradamente.
Don Jorge, tiene discapacidad motriz y creció en la orfandad… A pesar de que su anhelo era estudiar y ser un profesionista, la carencia de dinero lo obligó a trabajar desde temprana edad.
Hoy, a casi 40 años de ser aseador de calzado, recuerda cómo por su asiento han pasado diputados, presidentes municipales y cientos de niños que ahora ya son unos adultos.
Hay clientes que “se adelantaron en el camino”, dijo, y otros más que ahora llevan a sus hijos.
Yo tengo un don que Dios me dio, ser aseador de calzado, ganarme la vida honradamente, y gracias a Dios aquí estoy, tengo discapacidad en un brazo y una pierna, pero a pesar de eso, no me quedé parado y seguí adelante
En la Plaza de Armas hay 20 personas que se dedican a bolear calzado, algunos tienen 10 años desempeñando este trabajo; otros más, como Don Jorge, han pasado la mayor parte de su vida realizando este noble oficio.





















