Solidaridad a través de la fe
La organización Pastoral de la Arquidiócesis de Chihuahua no cuenta con un albergue como tal, pero desde hace meses busca tener una casa para migrantes
Alejandra Mendez del Ángel
La misión pastoral que atiende a los migrantes, por ello, ha gestionado desde hace meses apoyos para la construcción y operación de una casa para migrantes, sin embargo este proyecto se encuentra estancado a pesar de la evidencia del aumento del fenómeno migratorio.
Los miembros trabajan de manera muy organizada desde que el Obispo Monseñor Don Constancio Miranda Weckmann activó la Pastoral de Movilidad Humana en la Arquidiócesis de Chihuahua.
El objetivo es organizar la ayuda que se va a otorgar por semana. Se atiende a pie de vías de lunes a viernes; se les lleva comida tres veces al día a los migrantes, así como ropa y artículos de higiene diariamente.
La ayuda nunca está de más
La Pastoral de Movilidad Humana recibe un donativo de alimentos de Santa María Reina, actividad que organiza el padre Rubio. Por otra parte, la comunidad en general hace lo propio, al igual que los integrantes de las brigadas, pues nunca estará de más la ayuda.
En total hay 19 brigadas o equipos de la arquidiócesis de Chihuahua, quienes están debidamente organizados para esta labor humanitaria.
Dio a conocer que la Pastoral no tiene obtención de recursos, por ello se apoyan de colectas entre amigos, familiares y la comunidad en general, no necesariamente católicos, sino personas solidarias que se unen a estas acciones altruistas.
Dichas brigadas recorren varios puntos donde se reúnen migrantes, el principalmente es el puente de la avenida Pacheco.
Es de resaltar que no solo se les brinda alimentos, sino que también se les apoya con atención médica gracias a médicos católicos y cuentan con consultorios para canalizar casos de salud más delicados, donde se trata de subsidiar el medicamento requerido.
“Nosotros no contamos con ningún apoyo gubernamental, todo es por parte de la diócesis” apuntó Flores, quien compartió que ante estas muestras de solidaridad, los migrantes agradecen con el corazón.
Cuenta que ellos desean agradecer estos gestos con lo poco que tienen en su poder o bien regalándoles manualidades como flores de latas u otras hechas a base de palma, artículos que hacen para sobrevivir, pues de algún lado tiene que salir para su gasto.
Aparte de organizarse para llevar alimentos y brindar atención médica, un sacerdote ofrece una misa los miércoles a las 17:00 horas debajo del puente de la avenida Pacheco y los jueves por las mañanas acude un padre a confesar a quienes así lo deseen.
Más migrantes, más necesidades
Linda Flores manifestó que actualmente atienden entre 40 y 70 migrantes a diario en distintos horarios, con ayuda de las decenas de brigadas, unas de las cuales cuentan con cinco pero otras hasta con 19 voluntarios o más.
La entrevistada comentó que se ha visto un aumento de viajeros en ese sentido y que fenómenos que anteriormente no se veían, ahora se presentan, por ejemplo la migración de familias enteras, a diferencia del año pasado.
“Eso cambia sus necesidades, pues ahora además de toallas sanitarias, hay que llevar, leche, carriolas, maletas, entre otras cosas, por ello estamos organizándonos” añadió.
Asimismo expuso entre los migrantes también se detecta a personas con discapacidad, ya que sus padres optan por buscar una atención en otro lugar porque en sus países de origen carecen de este servicio.
Recordó que no se cuenta con un albergue de la diócesis como tal, pero desde hace meses se busca contar con una casa para migrantes. “La atención a pie de vías ya tiene que dar otro paso, tiene que buscarse un espacio cerca de las vías” dijo.
