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Análisislunes, 23 de marzo de 2026

Deserción por violencia

Pedro no tendría que ser símbolo de nada. Tendría que estar en sexto de primaria, pensando en la secundaria. Pero en Sinaloa, otra vez, la violencia decidió primero.

La otra cara del boom inmobiliario

Mazatlán vive un “boom” inmobiliario con 200 proyectos en construcción, pero ¿a qué costo?

Los habitantes de varios fraccionamientos han visto en los últimos años cómo sus sectores se ven invadidos por construcciones de varios niveles, negocios en las esquinas, que rompen la tranquilidad de su vocación unifamiliar, en nombre del desarrollo del puerto.

Esta situación ha orillado a muchas familias a migrar a otros sectores porque esa “invasión” alteró su ritmo de vida.

No se está en contra del desarrollo y crecimiento de Mazatlán, de las inversiones que llegan al sector inmobiliario, pero esta gentrificación modifica la rutina de cientos de familias que buscan vivir de una manera demasiado relajada.

Toda esta situación hace crisis en el correcto funcionamiento de los servicios públicos, como agua potable, drenaje y hasta la basura.

El Gobierno de Mazatlán, autoridad con la facultad de autorizar estos proyectos inmobiliarios debe de tomar en cuenta todos los escenarios posibles, privilegiando a los habitantes originarios de esos fraccionamientos.

Mazatlán, que depende del turismo en gran medida, requiere de soluciones reales más allá del acaparamiento de espacios tradicionalmente familiares.

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