Análisismartes, 27 de agosto de 2019
La bondad y la maldad de los ricos
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Hace unos días, en un programa televisivo escuché a Elena Poniatoska decir:” Los ricos de otros países, son mejores que los ricos mexicanos”. Bien, el adjetivo calificativo “rico” proviene del sustantivo “riqueza” y éste tiene diversos usos, decimos que alguien es rico en dinero, en bienes, conocimientos, en amor, tiene un rico vocabulario, sabe rico el dulce, el beso…etc. Pero la Sra. Elena, princesa de la corona de Polonia y asentada en México, periodista y escritora prolija, premiada repetidamente por su obra literaria, aplica el término rico, a la riqueza en dinero. Qué parámetros utilizó para medir y comparar esta maldad nacional, quién sabe. No olvidemos que la pobreza y la riqueza son términos relativos. Un mexicano pobre que migró al norte, sigue siendo pobre allá, aunque trabaje el doble.
¿A qué “maldad” se refiere? ¿A los bajos salarios, prestaciones mediocres, insuficiente valoración humana, etc.? Muchos jubilados y estudiantes gringos, viven y estudian en México para que les alcancen sus dólares, los chinos, los cubanos, y otros más, huyen de sus países, aunque les cueste la vida, en busca de mejores condiciones materiales y libertad. Elena, adoptada mexicana y que me ha hecho reir, llorar, viajar con su obra literaria, ha caído en la trampa de la pobre o baja valoración del mexicano que desde afuera y en especial con Trump con su frecuente, agresivas y despectivas palabras nos descalifica ante el mundo, y a ella, equivocadamente, sumamos la que nosotros mismos decimos: somos los más valientes, flojos, ladrones listos, los más corruptos, mujeriegos, malhablados, etc, Así ayudamos desde adentro a golpear más nuestra ya baja estima.
No nos pongamos falsas coronas, mejoremos y si no sabemos cómo, pues hay que leer la Cartilla Moral de Alfonso Reyes, adaptada por José Luis Martínez y distribuida, por órdenes de nuestro presidente López Obrador, por los pastores de la Iglesia Evangélica y su cofraternidad nacional. La entrega será casa por casa bajo la responsabilidad de Josué Pacheco, importante evangelista y funcionario de la Secretaría de Bienestar de la 4 Transformación y además, Coordinador Regional del Programa de servidores de la Nación, con su sueldo correspondiente. Nuestro presidente ha dicho, una y otra vez, “que la pobreza es factor importante para optar por la criminalidad”, frase que no comparto, pero que se confirma en una de las 28 páginas de la famosa Cartilla, que en un párrafo sentencia que “Si el hombre no cumple debidamente sus necesidades materiales, se encuentra en estado de ineptitud para las tareas del espíritu y para realizar los mandamientos del bien”. Todo en mi contra…pero y entonces, ¿por qué los ricos son malos y peor los mexicanos, de acuerdo con la autora de Tinísima, Hasta no verte Jesús mío, ¿etc?, Si los ricos cubren sobradamente sus necesidades y por ende no están en estado de ineptitud.
Por lo anterior, me atrevo a decir, aseverar que la maldad, en cualquiera de sus manifestaciones no es general ni clasista, no tiene sexo ni edad, ni religión y menos nacionalidad en competencia y sus causas son diversas: económicas, sociales, educativas, psicológicas, sexuales, etcétera. Por lo que sería bueno agregar el desarrollo del conocimiento y de la inteligencia; por lo que la educación, el respeto, la moral en todos los niveles desde el familiar, debe fortalecerse, no debilitarla, no empobrecerla; enriquecerla con los valores en el hogar, las calles, todos los medios de comunicación. Que no amanezcamos como fifís y chairos, como corruptos y ladrones y que nos aceptemos como pobres o ricos, graduados, analfabetas, feos, flacos o gordos y que aceptemos, sin sombrerazos, que el PRESIDENTE, pacte hoy con la familia de Hank Gonzáles y que la llamada presidencial matutina, sea que depositemos nuestros ahorritos en BANORTE. ¿RICOS MALOS?