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La casa editorial universitaria participa en la 47ª edición del encuentro en CDMX con un amplio catálogo que incluye obras infantiles, académicas y científicas, además de fortalecer vínculos de coedición y estrategias de fomento a la lectura
La jornada se realizará el 21 y 22 de febrero en Culiacán, Ahome, Mazatlán, Rosario y Escuinapa; está dirigida a menores y personas sin esquema completo
El gobernador señaló que, en el caso de los dos operativos, los detenidos continuaban operando en la entidad; uno de ellos se había fugado del penal de Aguaruto en el Culiacanazo del 2019 y fue recapturado en el puerto
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Mientras el ejército gringo incautaba un buque petrolero frente a las costas de Venezuela, la líder opositora del gobierno de Nicolás Maduro, Corina Machado, huía de Venezuela con destino a Oslo, Noruega, para recibir el Premio Nobel de la Paz. Más allá del viaje peliculesco emprendido por Machado, despierta sospechas el hecho de que el vuelo de Curazao a Oslo lo realizara a bordo de un avión privado con matrícula mexicana. ¿Quién pagó el viaje de Machado y por qué?
En las narices de quienes la espiaban y la seguían en territorio venezolano, Machado logró burlarlos y salir de Venezuela. En una embarcación fue llevada hasta la isla de Curazao, donde el avión mexicano, un Embraer Legacy, matrícula XA FUF, ya la esperaba. El avión, propiedad de la empresa Go Now Jets, la cual tiene su base en Querétaro, opera como un taxi aéreo. Sí, se renta para vuelos ejecutivos y privados. Previo al viaje a Olso, el avión había volado de Querétaro a Toluca con pasajeros. Luego partió a Miami sólo con la tripulación respectiva. Ya en Miami fue contratado por una empresa gringa como parte de un “servicio especial”, para viajar de Miami a Curazao y luego de Curazao a Oslo, con Machado a bordo.
Hasta donde se sabe, la planeación de la huída de Machado de Venezuela fue realizada, tanto por la CIA, como por el ejército gringo y funcionarios de inteligencia venezolanos. Pero la ejecución estuvo a cargo de Grey Bull Rescue, una fundación gringa que vive de donativos y se especializa en realizar misiones de rescate y evacuaciones de zonas de conflicto. En otras palabras, se trata de una empresa de mercenarios, cuya chamba es completar el trabajo sucio del aparato de inteligencia gringo, dentro de los países en los que el gobierno de Washington tiene intereses que cuidar y donde, por supuesto, no puede meter las narices abiertamente.
“From war zones to natural disasters, we rescue americans in trouble anytime, anywhere” (“Desde guerras hasta desastres naturales, rescatamos estadounidenses en problemas, donde sea, cuando sea”). Eso es lo que se lee en la página web de Grey Bull Rescue. En la misma página también se aclara que se trata de una fundación sin fines de lucro, cuyos valores son el patriotismo incondicional, la integridad impecable y el apartidismo político. Con esos truenos, cualquiera podría suponer que fue precisamente Grey Bull Rescue la empresa que, se dice, contrató al avión mexicano en Miami para que Machado fuera trasladada a Oslo.
Amén del costo total de la operación “Dinamita Dorada” (bautizada así porque Alfred Nobel inventó la dinamita y Machado intentaba llegar a Oslo para recoger el Premio Nobel de la Paz), queda en el aire la pregunta no sólo de cuánto costó el vuelo del avión mexicano, sino quién soltó el billete para financiarlo. Y es que un vuelo de esas condiciones, con un avión como el Embraer Legacy, no costaría menos de quinientos mil dólares (la renta de un avión se cobra por hora, no importa que permanezca en tierra).
¿Fue la oposición mexicana quien pago el viaje? ¿Fueron los empresarios mexicanos? ¿Fueron los venezolanos en el exilio? Hay más de siete millones de venezolanos que viven fuera de Venezuela. Y es que, si se considera que toda la operación “Dinamita Dorada” fue orquestada desde Estados Unidos, resulta muy extraño que se usara un avión mexicano para concretarla. Tan extraño como el hecho de que, quien quiera que haya pagado el vuelo, fuera tan cuidadoso de que la noticia del “misterioso avión mexicano” se cacareara en todos los medios y en las redes sociales.
De hecho, se sabe muy poco de la operación; sólo se conocen los detalles más generales. No así lo que respecta al avión, del que incluso hay fotografías y se cuenta con datos precisos, tanto de su itinerario de viaje como de la empresa que lo facilitó. Como si alguien tuviera especial interés en crear la narrativa de que México fue parte fundamental para que Machado viajara a Oslo a recibir el Nobel. No llegó a tiempo, pero en su lugar el Nobel fue recibido por su hija, Ana Corina Sosa, quien lanzó un enérgico discurso en el que narró las condiciones que arrastraron a Venezuela al desastre que vive hoy. Por el tono y las similitudes con México, muchos pensarían que el discurso de la hija de Machado llevaba dedicatoria especial al gobierno de Claudia Sheinbaum. Pero las cosas no pararon ahí. Una semana después del discurso, los gringos pasaron a algo que sólo puede leerse como una declaración de guerra.
En un hecho inédito, el presidente Trump ordenó un bloqueo total de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela. En México, la presidenta, con voz preocupada, no tuvo más remedio que pedir a la ONU que asumiera su papel de mediador, para evitar que las cosas empeoraran.
Tal vez le han hecho creer a la presidenta que, con enviarle al gobierno de Washington, cada tanto, una remesa de delincuentes presos en cárceles mexicanas o con abrir las presas y regresarles millones de metros cúbicos de agua, la presión sobre su gobierno va a disminuir. Pero luego de lo que hemos visto en Venezuela, queda claro que la campaña de Trump para exterminar al socialismo latinoamericano no va se va a detener. Igual que queda claro el mensaje enviado a México desde Washington. El mensaje de que la paciencia tiene un límite y que el gobierno gringo cuenta con todos los medios para hacer pedazos la economía de cualquier país latinoamericano que no se pliegue a sus reglas. Fue el gobierno gringo el que orquestó todo para que un avión mexicano trasladara a Machado a Oslo. Fueron los gringos los que sacaron de México al Mayo Zambada a bordo de un avión estadounidense. ¿Y no estarán pensando esos mismos gringos en enviar un avión a Palenque para llevarse de viaje a López Obrador?