Las victimas de la confusión: morir en Sinaloa sin deber nada
Nadie está exento de la muerte en Sinaloa. Todos estamos a un mal momento, a un fuego cruzado o, últimamente, a una confusión de un maleante o miembro del orden para que nuestra vida se acabe.
A Ricardo Masiel lo mataron por salir a comprar un biberón para un gato que había adoptado recientemente. Las fuentes oficiales comentaron que fue confundido con un criminal. Tenía 16 años.
No necesito mucha evidencia. Mientras escribo esta columna, en las últimas 24 horas de este 19 de febrero de 2026, más de diez personas han sido asesinadas en Culiacán. Varias de ellas adolescentes.
Estas preguntas nunca tendrán respuesta. Y mientras resistimos, sabemos que cualquiera de nosotros, en cualquier momento, en cualquier colonia, en cualquier calle —sea por maleantes o militares— puede ser víctima de esta violencia que parece no tener fin.















