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Análisismiércoles, 18 de marzo de 2026

Sinaloa: Entre capturas de pantalla y desaparecidos 

Al tiempo, sin usted esperarlo, le llega una demanda donde le piden una indemnización por 200 mil pesos. La principal evidencia: capturas de WhatsApp compartidas por la persona en quien usted depositó su confianza.

Los medios de comunicación del estado se volcaron a la opinión, criticando tanto el uso de capturas de WhatsApp como evidencia, como la utilización del discurso de violencia en un contexto donde existen problemáticas mucho más urgentes y profundamente violentas.

Discutir sobre libertad de expresión y discursos de violencia en un estado como Sinaloa abre el debate sobre dos vertientes.

1. ¿Realmente los mensajes, señalamientos, críticas u ofensas dichas en el ámbito privado pueden utilizarse como evidencia en una demanda por “violencia política”?

2. ¿Es empático con las víctimas de la guerra colocar en la palestra mediática un caso de violencia política en un estado donde, desde septiembre de 2024, se ha asesinado, desaparecido, torturado y despojado como pocas veces en su historia?

Volteemos a ver a los 2,500 desaparecidos desde que comenzó esta guerra, de los cuales 1,500 aún no tienen paradero, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas;

a los casi cien adolescentes detenidos por vínculos con el narcotráfico;

a las comunidades desplazadas de la sierra y de las regiones más apartadas de Sinaloa;

y a las madres que siguen buscando en descampados a sus hijos o exigiendo justicia por sus asesinatos.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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