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Culturalunes, 10 de marzo de 2025

Rompiendo estigmas, creando conciencia

Con la finalidad de desmitificar lo que es vivir con VIH, Jonatan Azbat Carrillo fundó una organización que se enfoca en la gestión pública, cultural y política para mejorar la calidad de vida de personas que padecen el virus

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Fernanda Favela y Alejandra Morales

Se VIHve es una iniciativa que busca concientizar, educar y desmitificar lo que significa vivir con el virus de inmunodeficiencia humana, el cual siempre ha sido blanco de desinformación y mitos que han llevado a la discriminación de quien lo padece.

A través de campañas de información, espacios de diálogo, políticas públicas y proyectos culturales, este colectivo trabaja para erradicar el estigma que rodea al virus.

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De igual manera, Se VIHve ofrece apoyo y acompañamiento a quienes han recibido un diagnóstico, demostrando que hoy en día vivir con VIH no es una sentencia de muerte, sino una condición de salud manejable con el tratamiento adecuado.

Tras este movimiento están Jonatan Azbat Carrillo y su pareja, Francisco Potenciano, quienes han convertido su propia historia en una plataforma para ayudar a otras personas a navegar su diagnóstico con dignidad y conocimiento.

“Ha sido padre porque, uno, no estoy solo, sé que nunca lo he estado, pero me ayuda y me comprueba que no lo estoy; y me ayuda a sumar, a que juntas, juntos y juntes podemos llegar a más personas”, expresa el activista de apellido Carrillo en entrevista con El Sol de Sinaloa.

El diagnóstico: un punto de quiebre

Jonatan Azbat Carrillo, nacido en Guamúchil y residente en Culiacán, recibió su diagnóstico en el verano de 2019 y recuerda que fue un periodo en su vida tan difícil como oscuro.

A través de un aviso anónimo, alguien le sugirió que se realizara una prueba y, sin pensarlo mucho, decidió acudir de inmediato a realizarse un chequeo rápido, en compañía de unas amigas. La prueba resultó positiva.

“Tengo un bloqueo de eso, de que no me acuerdo ni lo que viví, ni cómo me sentí… lo único que recuerdo es que estaba sentado en la banqueta y que sí lloré”, rememora Jonatan con mirada confusa.

Tras su diagnóstico, Jonatan acudió al IMSS para iniciar su tratamiento, pero solo se topó con un sistema lleno de prejuicios y malos tratos, pues hasta la trabajadora social que lo recibió le hizo un comentario hiriente.

Tan bonito y con VIH”, recuerda el activista con desdén, como si el virus estuviera reservado solo para ciertas personas; mientras que el infectólogo lo atendió de manera fría y deshumanizada.

Frustrado por la falta de empatía y respeto, Jonatan decidió no continuar con el proceso, por lo que duró meses evitando el hospital, hasta que finalmente, en enero de 2020, retomó su tratamiento.

Así fue como Jonatan empezó a hablar de su vivencia y a conectarse con otras personas que enfrentaban la misma realidad.

El nacimiento de Se VIHve

Ese encuentro lo inspiró a dar el siguiente paso: hacer pública su historia.

En diciembre de 2021, apareció en la portada del periódico El Sol de Sinaloa, donde compartió su experiencia con VIH y la necesidad de erradicar el estigma.

Su visibilidad atrajo la atención de medios y colectivos, lo que lo llevó a involucrarse más en la lucha por los derechos de las personas que viven con el virus.

En 2022, junto con su pareja Francisco Potenciano, fundó Se VIHve, y a diferencia de sus inicios, cuando el activismo giraba en torno a su historia personal, ya se trataba de una causa colectiva.

Se VIHve nació con la misión de educar, informar y generar espacios de apoyo para quienes viven con el virus, además de impulsar cambios en las políticas públicas para garantizar sus derechos.

Un activismo que trasciende

Para Jonatan, la importancia de Se VIHve radica en que las personas diagnosticadas con VIH sepan que no están solas, que el virus no define su vida, que hay tratamientos efectivos y que pueden tener una vida plena.

Más que un legado, una lucha compartida

Ante el cuestionamiento expreso por este medio de comunicación sobre el legado que quiere dejar, Jonatan responde con humildad que “no quiero dejar nada. Solo quiero que mi testimonio sirva para que alguien más pueda sobrellevar su diagnóstico, para que sepa que hay esperanza”.

Con el pasar de los años, Se VIHve ha crecido gracias a la colaboración de muchas personas y colectivos; pero han sido Jonatan y Francisco quienes han logrado tejer una red de apoyo que trasciende su propia experiencia.

Hoy, el movimiento sigue sumando voces, rompiendo estigmas y construyendo un futuro donde vivir con VIH no sea motivo de discriminación, sino una condición que se enfrenta con conocimiento, empatía y comunidad.

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